sábado, 22 de septiembre de 2007

Sangría


Personalmente, suelo afrontar con bastante dignidad las agujas, pinchazos y demás divertimentos médicos. Por eso mismo, si hay que hacerse el chequeo anual y te regalan el análisis de sangre con la endoscopia, pues tan contentos. Sin embargo, es el atrezzo lo que cada vez me mosquea más.

Para empezar, eso de levantarse a las siete de la madrugada no tiene ya ningún sentido. En un Estado Democrático de Derecho como es el español, asentado sobre los pilares de la libertad, la igualdad y el derecho a poseer un lémur para consumo propio, cada uno debería poder hacer los análisis cuando lo tuviera a bien. Uno se levanta a esas horas inmundas y eso ya le predispone al mal, pero lo que no piensaa es que el enfermero extractor se ha tenido que levantar antes y está casi más predispuesto.

Esta mañana me he presentado en el Centro de Salud con mi mejor cara de sueño absoluto y me he puesto en una cola formada por personas cuyo aspecto pedía a gritos un análisis de sangre y, en algunos casos, incluso un recubrimiento de barniz o de cualquier clase de tela. Hasta ahí, todo normal.

Pues bien, de los cuatro enfermeros extractores, me ha tocado una enfermera rubicunda, de proporciones amplias y gesto entre confuso y huraño. Quizá al verme frágil y quebradizo ha optado por la prudencia y me ha puesto la gomita en el bíceps con inusitada flaccidez. Creo que me apretaba más la manga corta de mi camiseta que la tira de caucho. Claro, la vena no resaltaba por ninguna parte y, en consecuencia no por ilógica menos absurda, la señora, corta y perezosa, ha clavado la aguja, a ver lo que salía.

Aire. No sé de dónde lo ha extraído, pero la inyección sólo se llenaba de aire. Qué lástima que el análisis fuera de sangre y no de aire.

- A ver, trae que te busco la vena. Tiene que estar por aquí.
Y hurgaba con una aguja y un desparpajo que para mí los quisiera.
- Ay.
- Pues no la encuentro.
A lo mejor era sugestión, pero me parecía notar el meneo de la aguja por el íleon.
- Hmpf.
- Es que tienes la vena justo entre los dos tendones, y si te toco uno te va a doler un disparate.
Me lo decía mirándome a los ojos con gesto pedagógico y tranquilizador mientras me manipulaba el codo con las manos fuera su vista.

El desenlace ha sido prácticamente feliz. Después de unos cinco minutos ha salido la sangre, del color de siempre y como de costumbre, aunque a sospechosos borbotones. Eso sí, no sabéis cómo he echado de menos a las extemporáneas, parduzcas y viscosas sanguijuelas.

8 comentarios:

Chú dijo...

"Personalmente, suelo afrontar con bastante dignidad las agujas, pinchazos y demás divertimentos médicos" eso es más de lo que yo puedo decir.

¿Dignidad cuando van a pincharme? Ninguna. Si se tienen 21 años y hay que llorar, gritar y berrear, se berrea. Agujas no, por favor.

Bito dijo...

No será la primera ni la última vez que ocurre, y no digo ya en el mundo, que eso sería un porcentaje bien bajo de fallos, sino en la vida de cada uno. Eso de que fallen con la aguja es bastante común.

¿sanguijuelas? que pongan un par de yonkys, que eso te encuentran la vena aún palpando con manos enguantadas... además, ayudaría bastante a su reinserción (siempre, claro, que pongamos candados al armario de las medicinas).

Un saludo,

Tamaruca dijo...

¡¡¡Aiiiiggghhh!!!

¿Te he confesado alguna vez que padezco fobia a las gujas?

http://tamarucasworld.spaces.live.com/blog/cns!B360B2CEF1A97E0D!3221.entry

Ángel dijo...

Chú, a mí me ayuda mucho pensar que no es una aguja, sino un cutter oxidado con el virus de la gripe aviar.

Bito, no sería mala idea. Un par de yonkis para cada paciente. Así uno podría saciar su mono mientras el otro se encargaría de los enfermos. Turnos contra el mono.

Tamaruca, no lo sabía, pero ¿por qué será que me lo imaginaba? :^)

Ginger dijo...

Te quejas de vicio. Si hay sanguijuelas porque no hay enfermera, si hay enfermera porque no sabe, si sabe porque es fea, si es guapa porque es borde...
Todos los hombres sois iguales.

Dale Baxter dijo...

Hay que tener en cuenta, Ginger, que unos somos más iguales que otros.

Ángel dijo...

Ginger, me he perdido en la primera premisa, pero conociendo tu precisión y solipsismo seguro que tiene un sentido oculto que sólo tú conoces.

Dale, hasta que la muerte nos iguale.

Esqueletor dijo...

pos yo el otro dia vi un reportaje que utilizaba las sangijuelas para transplantes de miembros amputados , segun parece la saliva de la sagijuela hace que no se pudra la piel , y recien quitadita es frekista para implantar el miembro...

resumiendo apoya la mocion de utilizar sangijuelas