domingo, 23 de septiembre de 2007

Cena turca con guarnición

Esta noche hemos cenado en un turco, como no podía ser de otra manera. Nos sentíamos dichosos y otoñales y hemos pensado que al fin y al cabo la comida turca es tan digestiva o más que cualquier agente inmobiliario. Al entrar hemos reparado en que las mesas estaban desiertas, el sol bañaba su piel, y había imitaciones de cuadros de Murillo en las paredes. Quizá fueran de Rubens. Pintura figurativa, para entendernos. Pasando por alto las advertencias del destino, nos hemos sentado.

La camarera ha hecho acto de presencia:

- ¿Para beber?
- Dos botellas grandes de agua.

En su segundo acto de presencia, la camarera ha aparecido con las dos botellas tras cuyas aperturas ha sonado un tsssss tan decreciente como inquietante.

Teorías:

1. Está caducada.
2. Es que no es natural, es de manantial. El agua de manantial hace tsssss.

Tercera aparición de la camarera. Los vasos. Siete estupendos vasos que parecían ya llenos, tal era la cantidad de detritus adherido al vidrio.

Indignación, claro. El agua burbujeaba al ser vertida en los vasos hediondos y desprendía cierto dulzor característico del budín de mamey venezolano. Ante el desdén mostrado por los menos melindrosos o más sedientos, he comenzado a arengar a las masas:

- Tenemos que irnos, esto es una porquería y además no hemos pedido nada de comer. Pagamos el agua y nos vamos. Además, me acaba de parecer oír risitas ahogadas desde el fondo de mi vaso.

Todos han empezado a sucumbir ante mi propuesta con reacciones diversas.

- ¡Eso!
- ¡Nos vamos!
- ¡¡Qué sitio más asqueroso!!
- ¡Queremos ver auténticos Murillos!

Cuarta aparición de la camarera.

- ¿Qué van a tomar para comer?

Respuesta automática de la comensal dos puestos a mi derecha:

- Pizza Romana.

Atonitez. O sea, tez atónita. Un "creía que estabais de broma, lo siento" no es suficiente cuando acabas de anclar a un grupo de siete examigos en un restaurante-pizzería donde hay vida más allá de lo empíricamente constatable. Al rato, naturalmente, el destino ha castigado al novio de la peticionaria, que ha encontrado dentro de su kebab una patata frita proviniente de las sobras de preferimos no saber qué plato.

16 comentarios:

Hugo dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJA, eso os/nos pasa por confiar tanto en los kebabs. Yo el otro día me encontré con una piel de pollo de esas con pelos en el mío. Aunque el mayor problema era que mi kebab era de cordero.

Puag!!!




Viva Wong Kar Wai!!!

Pako dijo...

Podemos hacer un buzon de críticas en este post sobre cosas que nos han pasado en un kebab!

A mi una vez me pusieron una jarra de cerveza con un pelo enorme!

chexpirit dijo...

Yo nunca he tenido problemas en un kebab. Bueno, siempre está el típico problema de comunicación, porque siempre ponen al hermano recién llegado a servir los pedidos. Y tiene la misma efectividad que las ecuatorianas del telepizza o de ono.
En mi barrio hay un kebab muy bueno, además son mis hamijos. Un día voy a ir a pedir trabajo, que con mi cara de turco y poniendo acento de APU me hincho a vender Klav kalash

Ángel dijo...

Hugo, la culpa es toda nuestra, que nos dejamos comida en los platos. Tirar comida está vetado en el Corán. Blanco es, la gallina lo pone... y ellos nos lo colocan en el plato, junto con otras viandas ajenas y sobrantes.

Pako, ¿miraste si te lo cobraron en la cuenta?

Chexpirit, la verdad es que sí podrías pasar por moruno, aunque aún no he oído tu acento de Apu. Eso influye mucho, perro sarraceno. Y cuando puedas ponme un zumo de cangrejo mientras espero a la grúa para que le quite el cepo al coche.

Esqueletor dijo...

un dia fui al macro y vi que vendia el donër kebab de cordero por 5 € , y era una pieza de 5 Kg de carne

¿ que clase de carne puede valer 1 € el kilo aun siendo congelada ?

desde entonces no he vuelto a probar el kebab

Bosco dijo...

Luego no les dejan entrar en la comunidad europeda....será por algo... un sandwich de trozos de cordero/pollo en algo que parece pero que no es un pan y que corta un a menudo peludo empleado , sudando la gota gorda por la proximidad a los quemadores sobre lo que va cortando, no puede ser nada bueno.....
Viva el bocadillo de jamón , coño .Dejaros de mamonadas.

... dijo...

Si es que viviendo en Murcia comerse un kebab de esos, es para que os pase lo que pasó y más, joder, que es que no hay conocimiento.

Bito dijo...

Digo yo que haber dejado a la bocazas (me apiado de los de mi gremio) a solas con la pizza y salir los demás corriendo no era la más educada de las ideas ¿verdad?.

Bueno, hoy te vi por mi blog, sé que estás vivo... así que no me queda más que pensar que bah, no será para tanto.

oguh dijo...

¿Te has muerto otra vez?
Desde luego... qué mal te está sentando la edad del pavo. Y la tuya también. Me la traes del tiempo, natural. Y un poquito de pan, por favor.

ensaïmado dijo...

Me encantan los comentarios del chico que escribe con muchos nicks diferentes en negrita, y que no soy yo.

Ángel dijo...

Esquéletor, se me ocurren varias clases de carne que pueden tener ese precio, pero quedan todas descartadas por ser propiedad exclusiva de leyendas urbanas sobre restaurantes chinos.

Bosco, yo no le digo que no a un bocadillo de jamón, pero me estoy preparando para cuando llegue la reforma urgente y parcial del Código Penal sobre inclusión del delito de no multiculturalidad.

..., es que somos amantes del riesgo. Sobre todo del riesgo sanguíneo.

Bito, si no puedo recrearme en mi muerte, déjame al menos recrearme en mi angustia. Tenías que haber estado allí. Fue terrible.

Oguh, es la última vez que te digo que. A partir de ahora no volveré a usar esa palabra. Ni esa.

Ensaïmado, claro que no eres tú, es Pablo Braceli, mi antiguo amigo de Alicante al que hallaron muerto con evidentes señas de violencia verbal.

Tamaruca dijo...

Como los vegetarianos, ningunos.

Ángel dijo...

Tamaruca, depende de si en ellos se sirve carne rojiza y grasienta o no.

humo dijo...

¡Puajjjjj!
A quién se le ocurre.
"Os estuvo bien empleado, por entrar.
Los kebabs son a los solteros lo que las hamburgueserías a los matrimonios con hijos entre los 6 y los 12 años (después los niños prefieren los kebabs)"
La máxima no es de Confucio pero, qué quieres: mi cultura no da para otra cosa. :)

Ángel dijo...

Humo, la verdad es que me hubiera extrañado una máxima que empezase con "os estuvo bien empleado, por entrar". Por lo demás, teníamos hambre, éramos jóvenes, inexpertos, necesitábamos dinero...

Antonio Rentero dijo...

Si es el kebab de la Pza, de Sto. Domingo los cuadros son láminas de Alma-Tadema y demás prerrafaelistas... bastante más encantadores que ese Murillo que sólo pintaba angelotes de esos que hinchan los carrillos.

Y el kebab SIEMPRE de cordero... SIEMPRE. El de pollo suele venir con la pellejada.