martes 14 de julio de 2009

Advertencia muy necesaria

Comienzan los rigores del verano, los efectos del implacable lorenzo y, con todos ellos, la deliciosa rutina anual veraniega: leves incursiones playeras hasta agosto y, advenidos primeros del suprascripto mes, grave incursión playera hasta el día 23, fecha clave y cónclave en el que celebramos el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte de Andrés Miravete. Y a partir de entonces, vuelta al laboro y preparación para fechas propicias.

Esta noche mismo, por ejemplo, salgo hacia la zona de entremares, y no volveré hasta el lunes salvo motivo de fuerza mayor tal como una nueva diáspora albigense.

En la playa, ya lo sabéis, no puedo hacer uso indiscriminado de iNet. El iPhone me saca de apurillos puntuales e incluso me lo paso bien twitteando tontunas, pero escribir una entrada de blog se me antoja tarea ardua. Caerá alguna, no temáis, pero será esporádica y no guardará relación con Bertín Osborne, como de costumbre.

Mientras no cesen las fluctuaciones, tenéis diversas opciones que vosotros mismos podéis y debéis ampliar hasta que quepan dentro un edificio público cualquiera:

- No desesperar.
- Desesperar.
- Meter mi blog en cualquiera de vuestros feeders de ordinaria administración.
- Visitar mi blog a diario y regar las plantas.
- Leer mi blog desde el principio y no regar las plantas.
- Venir a nadar a la piscina.
- Esperar vigilantes con vuestra recortada cargada en el rincón de siempre.

Por ahora, eso es todo. Sé que la próxima vez que reciba el informe de visitas el contador estará necesitado de una transfusión, pero os comprendo y sé que a vosotros os cuesta tanto dejar de leerme como a mí dejar de escribiros con la falta de frecuencia y constancia a la que os tengo acostumbrados.

Enseguida vuelvo.

miércoles 8 de julio de 2009

Ira contenida

No soy yo persona dada a prontos agresivos. Los policías y guardias civiles que han tenido que reducirme en tantas y tantas ocasiones pueden dar buena fe de ello. Sin embargo, y pese a esa tranquilidad y quietud que me caracteriza, soy humano y nada humano me es ajeno, incluidos los arranques de furia (o furor).

Durante el curso escolar, la esgrima me ayuda a liberar la tensión que voy acumulando en forma de bultitos en el cuello y evita que me convierta en Ángel rabioso. Es una de las grandes virtudes de mi deporte rey: te deshaces de los nervios que te sobran y además lo haces agrediendo legal y elegantemente a otra persona. No sé a vosotros, pero a mí me parece fetén.

Sin embargo, y pensando en que hasta octubre no hay espada que valga, he decidido recurrir a métodos más sutiles, más orientados hacia la catarsis. Ayer mismo, como ya habréis deducido, adquirí al módico precio de euros cuatro con noventa y cinco, "Un día de furia", la película en la que Michael Douglas hace todo lo que nosotros querríamos hacer en uno de esos días en los que, como concluye Mafalda en una de sus tiras, "lo malo de uno son los demás".

Si me resulta, os pego un toque.

martes 7 de julio de 2009

De buena ley

¿No sabéis cuál es el programa que da título a esta entrada? ¿De verdad? ¿No os suena? Intentad visualizar los comienzos de Ana Rosa Quintana, de ujiera de tribunal de arbitraje en el programa "Veredicto". Pues igual: dos seres humanos (por lo general) le cuentan sus cuitas a un abogado que ejerce de árbitro, el árbitro se retira a deliberar, el público opina a micro pelado y al final sale el árbitro y dicta el laudo.

La cosa está en que me estoy aficionando al programa. No sólo porque las resoluciones vayan acompañadas por un dicho popular estupendo, ni porque me traiga a la memoria aquellos tiempos infaustos estudiantiles y me sirva para probar mi agilidad mental en casos prácticos, sino, por encima de todo, porque me está sirviendo para replantearme el concepto de jurado popular.

Nunca he tenido demasiado clara mi postura al respecto, y está claro que el público que excreta sus opiniones tendrán pautas de guión y petisoperías de esas, pero cada vez que oigo los razonamientos que esgrimen algunos de los jurídicamente legos, me da por discernir el momento exacto en que el hombre o la mujer dejaron de emplear el cerebro por el yeyuno para ejercer sus funciones racionales.

Pondría algún ejemplo, pero os animo a que lo veais y, puestos a juzgar, juzguéis por vosotros mismos.

lunes 6 de julio de 2009

Verano rojiblanco

Anteayer comenzó oficialmente el verano. No solsticialmente hablando, ya me entendéis, sino subjetiva y relativísticamente hablando, es decir, que me di el primer baño de la temporada. Como soy hombre precavido, decidí embadurnarme como es debido con la primera crema de protección solar que hallé semioculta en el fondo de una bolsa playera.

Hasta tal punto llega mi precaución que, desoyendo los consejos de Cristiano Ronaldo y Michael Jackson, hice caso omiso del bordado que aparecía en el lateral del botecito cilíndrico y que situaba la fecha de caducidad en noviembre del pasado año.

No sé si sería eso, o la espesez del potingue, o la protección sesenta, o la deflación, o qué. El caso es que con las prisas y la escasez de manos disponibles, quedaron zonas huérfanas de crema, y hoy puedo lucir con orgullo torso y rostro de intensas tonalidades rojas y blancas perfectamente delimitadas.

A ver quién de vosotros puede presumir de poseer una mancha bermeja con la misma forma que el mapa de Rumanía en el lomo izquierdo. A ver.

sábado 4 de julio de 2009

En directo, retransmitiendo para todos ustedes

Ayer se produjo un acontecimiento insólito en lo que llevamos de civilización occidental. A las ocho horas pe eme, en la Sala de Conferencias y Saraos de la FNAC, Necesito un Arma y Kafelog, dos de los podcasts más provocativos e irreverentes del sureste peninsular, se enfrentaron en singular lid. Singular porque no tuvieron que sacudirse entre ellos gracias a las aviesas maniobras de emilcar, el moderador inmoderado, que consiguió que los que empezaran siendo contendientes tuvieran que aliarse contra las preguntas del resto de blogosfera.

Pero no entraré en detalles. ¿Por qué? ¿Por qué no habría de entrar en detalles de esos que os gustan tanto y os hacen cosquillitas en el alma? Pues porque ayer hubo un taquígrafo en la sala, un narrador imparcial, un cronista objetivo que encargóse de dar fe de lo que allí aconteció. Y ese, amigos, fui yo, como bien sabéis desde que habéis leído el título de este post.

Gracias a twitter y a mis cuatrocientas pulsaciones (sobre el teclado) por minuto, no omití detalle del sinfín de disparates que allí se iban aglomerando. Quizá, la única salvedad venga de la mano de las preguntas técnicas o sobre tecnología, pero no os veo yo en condiciones de pedir más a un canonista de rancio abolengo.

Cuando alguno de los fotógrafos oficiales me pase material, colgaré fotos que marcarán el rumbo de vuestras vidas.

jueves 2 de julio de 2009

Escuadras y cartabones

En este mundo infernal, do quien no compra perece, cuando uno recibe la llamada telefónica de un antiguo compi del cole con el que perdió un alto porcentaje de contacto, y el antiguo compi del cole le comunica que tiene que decirle algo en confianza, y le pide sigilo, y se muestra aturullado y confuso, uno puede esperar:

... Que te confiese que es gay.
... Que te confiese que no es gay.
... Que te pida bienes materiales.
... Que te quiera vender un jacuzzi respetuoso con la capa de ozono.
... Que te haya plagiado la tesis.
... Que le haya dedicado un soneto a la luz de la luna.
... Que se crea Pol Pot.
... Que te quiera crear expectativas.

Lo que uno no puede esperar es que te confiese su pertenencia a la Masonería Regular andaluza en grado de Compañero, que te invite a su próxima Cena Solsticial, que te hable de Gnosticismo, que pretenda que te unas a ellos y, más que cualquier otra cosa, que todo esto sea rigurosamente verídico.

martes 30 de junio de 2009

Deuda pública

Mi vida prosigue rutinaria, fofa y vaga entre veladas veladas, sospechosos habituales y señoras que tienden a esparcir eneldo sobre sus víctimas. Todo llegará, parezco oír desde el fondo de un tarro de gel de ducha. Mientras espero, me entretengo estrenando el blog y abanicándome con una biografía de Pol Pot. No se me ocurre nada mejor que hacer, pero confío en que pronto lleguen los rigores del invierno y, con ellos, mi escafandra francesa. Ya sabéis a lo que me refiero.

A petición popular, me gustaría manifestarme contra los grados centígrados. No sé si bastarán los pasquines de rigor o se hará necesario un escrito en tiempo y forma al antiguo Ministerio de Obras Públicas, ahora Charcutería Loli.

A petición impopular, quisiera mostrar mi apoyo sincero a todos aquellos que, en la denodada lucha contra la discriminación y el apartheid, quedaron excluidos del medallero en la última carrera de tacones.

Vale.

jueves 25 de junio de 2009

Todo vuestro

Ya hice una vez algo parecido, pero dada la renovación de plantilla me considero en la obligación moral, jurídica y económica de repetir con una variación: esta vez no glosaré los beneficios que me reportan la lectura de vuestros blogs. Esta vez iré un paso más allá y posteriormente otro más acá, y os comentaré a vosotros, mis comentaristas habituales. Ready, steady, go, etc.

- Tortugaboba: quizá sea la más asidua. Podéis verla comentando en todas mis entradas, como la fan que nunca tuve. Suele despedirse con uno de los múltiples sinónimos e incluso prolongaciones hipertróficas de la palabra"beso". No sé cómo llegó, pero el blog agradece su presencia y pide que poco a poco vaya saliendo del caparazón, para poder devorarla como es debido, sin cortezas ni impedimentos.

- Gesualdo: guarda similitudes obvias con su homónimo, el Príncipe de Venosa, que se cargó a su señora esposa y al amante de su señora esposa al sorprenderlos en actitud yacente. Dicho así, tal vez no parezca demasiado halagador, pero creo que él sabe a lo que me refiero. Adorador de la música antigua, las bicis, La hora chanante y la buena comida, no necesariamente en ese orden.

- Nils: el perseverante, si tuviéramos que adjetivarlo. Merodea por aquí desde casi la fundación del blog. Periodista consumado y obsequioso, militante de causas ganadas, concedente de envidias sanas e insanas, viajante, menos provocador que antaño e igual de naïve. No es necesario decir que llegará lejos, porque creo que la Patagonia es el único país que le queda por pisotear. Llegará lejos (por si acaso).

- Ace76: pese a querernos convencer de que adora el grunge, las camisas de franela y los 90, todos los que lo conocen saben que en realidad su pasión es el pop, los corbatines y los 80 en todo su esplendor y kitschez. Este murciano nacido en Pamplona es el cronista oficioso de OT en cualquiera de sus ediciones, y posee el don de redactar textos sobre fondo naranja que, por tanto, transmiten buenrollismo a tutiplén.

- María: la amable inquisidora. Empezó sus andanzas por aquí no hace demasiado, corrigiéndome unas faltas de ortografía que yo escribía a propósito para que dejara algún comentario y para convenceros de que no necesito ser perfecto. Me provoca agradables obsesiones ortográficas, gramaticales y musicológicas, sin las cuales mi vida sería un continuo cúmulo de obsesiones de cualquier otro tipo sin garantía de agradabilidad.

- Alejandra: no sabría cómo definir a una señora cuya biografía real es más ficticia que la ficticia, y viceversa. Desconcertante y desconcertada. Filosófica, subrealista, realista y surrealista todo en uno, al mismo tiempo y a precio de fábrica.

- Simón, el barítono, la penúltima incorporación comentatitva de este blog. Molinense y basileriense al tiempo. Aburrido con tanta nota intermedia y tanto papel operístico, reclama risa de gatillo fácil, lo que le valió una entrada en este mismo blog no hace demasiado tiempo. Comentarista de nombre camaleónico, pero identificable y descriptivo, hace resonar sus estentóreas carcajadas en modo mayor por las calles de Basilea mientras escucha el podcast de Ars Mvsica.

- Guisela, Shishela, Cheesela y otros tantos smileys identificativos. Rumorística, descendiente de nobles, amante de Murcia y sus tradiciones, fundadora de Cartagena, última incorporación al blog, benefactora de la Humanidad, idiomática, remozadora, advenediza, adventista, boluda, epigramática, ebanista y, sobre todo lo demás, rubia.

Me dejo gente, lo sé, pero se me acaba de morir Michael Jackson y esto me ha provocado sueño invencible y ganas de comer patatas invencibles. Otro día me recordáis por qué letra me quedé y os invito a queso.