Advertencia muy necesaria
Comienzan los rigores del verano, los efectos del implacable lorenzo y, con todos ellos, la deliciosa rutina anual veraniega: leves incursiones playeras hasta agosto y, advenidos primeros del suprascripto mes, grave incursión playera hasta el día 23, fecha clave y cónclave en el que celebramos el nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte de Andrés Miravete. Y a partir de entonces, vuelta al laboro y preparación para fechas propicias.
Esta noche mismo, por ejemplo, salgo hacia la zona de entremares, y no volveré hasta el lunes salvo motivo de fuerza mayor tal como una nueva diáspora albigense.
En la playa, ya lo sabéis, no puedo hacer uso indiscriminado de iNet. El iPhone me saca de apurillos puntuales e incluso me lo paso bien twitteando tontunas, pero escribir una entrada de blog se me antoja tarea ardua. Caerá alguna, no temáis, pero será esporádica y no guardará relación con Bertín Osborne, como de costumbre.
Mientras no cesen las fluctuaciones, tenéis diversas opciones que vosotros mismos podéis y debéis ampliar hasta que quepan dentro un edificio público cualquiera:
- No desesperar.
- Desesperar.
- Meter mi blog en cualquiera de vuestros feeders de ordinaria administración.
- Visitar mi blog a diario y regar las plantas.
- Leer mi blog desde el principio y no regar las plantas.
- Venir a nadar a la piscina.
- Esperar vigilantes con vuestra recortada cargada en el rincón de siempre.
Por ahora, eso es todo. Sé que la próxima vez que reciba el informe de visitas el contador estará necesitado de una transfusión, pero os comprendo y sé que a vosotros os cuesta tanto dejar de leerme como a mí dejar de escribiros con la falta de frecuencia y constancia a la que os tengo acostumbrados.
Enseguida vuelvo.
Esta noche mismo, por ejemplo, salgo hacia la zona de entremares, y no volveré hasta el lunes salvo motivo de fuerza mayor tal como una nueva diáspora albigense.
En la playa, ya lo sabéis, no puedo hacer uso indiscriminado de iNet. El iPhone me saca de apurillos puntuales e incluso me lo paso bien twitteando tontunas, pero escribir una entrada de blog se me antoja tarea ardua. Caerá alguna, no temáis, pero será esporádica y no guardará relación con Bertín Osborne, como de costumbre.
Mientras no cesen las fluctuaciones, tenéis diversas opciones que vosotros mismos podéis y debéis ampliar hasta que quepan dentro un edificio público cualquiera:
- No desesperar.
- Desesperar.
- Meter mi blog en cualquiera de vuestros feeders de ordinaria administración.
- Visitar mi blog a diario y regar las plantas.
- Leer mi blog desde el principio y no regar las plantas.
- Venir a nadar a la piscina.
- Esperar vigilantes con vuestra recortada cargada en el rincón de siempre.
Por ahora, eso es todo. Sé que la próxima vez que reciba el informe de visitas el contador estará necesitado de una transfusión, pero os comprendo y sé que a vosotros os cuesta tanto dejar de leerme como a mí dejar de escribiros con la falta de frecuencia y constancia a la que os tengo acostumbrados.
Enseguida vuelvo.
