lunes, 16 de abril de 2007

Despertar

Pocos minutos antes, había soñado con el amanecer, con el remoloneo bajo las sábanas, con la ducha imprescindible, con el primer café. Despertó, acompañada de las náuseas de cada mañana.

Han transcurrido ya dos horas y sigue contemplando la toalla húmeda y los posos del café bajo el grifo del fregadero, sin poder evitar una angustiosa sensación de haber llegado tarde.