Esta entrada es ya tradicional en el blog. Podría crear una plantilla fija e ir cambiando los regalos. Haría la salvedad con los años en los que los Reyes me regalan exactamente lo mismo. Lo pensaré detenidamente, desecharé la idea y escribiré lo que me han traído este año, que es para lo que he venido:
-El año pasado pedí una bata de andar por casa, pero los Reyes opinaron que eso es cosa de ancianos y que era lo único que me faltaba para apolillarme del todo. Este año, más sensatos, han recapacitado.
-Por muchos espacios virtuales de almacenamiento masivo que haya, nada como el tradicional pendrive de 32 GB, el que usaban nuestros abuelos en la época de la Guerra de la Independencia.
-Se acabó eso de ir por ahí con la espada a cuestas, provocando estupor en los viandantes. Ahora, con mi nueva y enorme bolsa de material de esgrima, la gente pensará que por fin he comenzado mis estudios de violoncello.
-Para el verano, nada mejor que dos camisetas hilarantes con las que poder competir con Ruf.
-Para el invierno, una camisa de manga larga que poder combinar con mi nueva bata de andar por casa cuando vaya a comprar el pan o a dar clase.
-Cuando mi madre vio "500 days of Summer", me dijo que le gustaba el estilo del protagonista para mí. Acto seguido, a hurtadillas, se deslizó hasta la tienda de chalecos más próxima y me compró uno que mola mogollón.
-El protocolo académico exige que las puñetas sólo se compren cuando uno comienza a ser profesor de Universidad. Una plaza de asociado no acaba de ser absolutamente docente, pero yo ya luzco puñetas para combinar con el traje académico del año pasado y con la bata de este.
-¿Acabar con los bíceps condolidos después de un concierto por sostener la carpeta de partituras cargadas de negras, blancas y, sobre todo, redondas? ¡Nunca más con el nuevo atril negro fácil de plegar y totalmente inofensivo!
-El año pasado pedí una bata de andar por casa, pero los Reyes opinaron que eso es cosa de ancianos y que era lo único que me faltaba para apolillarme del todo. Este año, más sensatos, han recapacitado.
-Por muchos espacios virtuales de almacenamiento masivo que haya, nada como el tradicional pendrive de 32 GB, el que usaban nuestros abuelos en la época de la Guerra de la Independencia.
-Se acabó eso de ir por ahí con la espada a cuestas, provocando estupor en los viandantes. Ahora, con mi nueva y enorme bolsa de material de esgrima, la gente pensará que por fin he comenzado mis estudios de violoncello.
-Para el verano, nada mejor que dos camisetas hilarantes con las que poder competir con Ruf.
-Para el invierno, una camisa de manga larga que poder combinar con mi nueva bata de andar por casa cuando vaya a comprar el pan o a dar clase.
-Cuando mi madre vio "500 days of Summer", me dijo que le gustaba el estilo del protagonista para mí. Acto seguido, a hurtadillas, se deslizó hasta la tienda de chalecos más próxima y me compró uno que mola mogollón.
-El protocolo académico exige que las puñetas sólo se compren cuando uno comienza a ser profesor de Universidad. Una plaza de asociado no acaba de ser absolutamente docente, pero yo ya luzco puñetas para combinar con el traje académico del año pasado y con la bata de este.
-¿Acabar con los bíceps condolidos después de un concierto por sostener la carpeta de partituras cargadas de negras, blancas y, sobre todo, redondas? ¡Nunca más con el nuevo atril negro fácil de plegar y totalmente inofensivo!
-Por si algún día venís a tomar el aperitivo, dos cuencos con forma de pulmón humano dispuestos a ser rellenados convenientemente de frutos secos, patatas y fruslerías.
-Como no hay Reyes Magos sin autorregalo que se precie, una buena botella de vodka al caramelo.
-La música, a cargo de Bach. Múltiples cantatas, versión Herreweghe.
-Y el libro, en homenaje al profesor López-Sidro: "Trafalgar", de don Benito.
¿A que he sido bueno?
-La música, a cargo de Bach. Múltiples cantatas, versión Herreweghe.
-Y el libro, en homenaje al profesor López-Sidro: "Trafalgar", de don Benito.
¿A que he sido bueno?
