miércoles, 16 de diciembre de 2009

Tranquilo, no pasa nada

Me reprendía la semana pasada un amigo por no escribir tanto como antes, y se preguntaba si tengo en mente cerrar el blog y dedicarme a otros menesteres en los que prestaría mayor y mejor servicio a la comunidad, tales como la conducción temeraria o el aliño de ensaladas. ¡Ni hablar! Mientras me quede un hálito de vida, un soplo agónico, un estertor inoportuno, un disparo de nieve, este blog estará abierto al público y será regado con leche y miel.

Es cierto que llevo meses de tranquilidad. Es cierto, igualmente, que no me encuentro ucranianos borrachos en el suelo, y que cuando ceno en restaurantes turcos todo está limpísimo y no hay patatas fritas mordidas dentro de los rollos. Y no es tampoco menos cierto que estoy enfrascado en la preparación de las clases, en lecturas divergentes, en películas convergentes y en hacer tontunas de las que no se escriben en el blog, sino que se hacen, sin más.

Esta mañana, por ir más lejos, me ha sucedido algo tranquilo, en esta nueva línea de tranquilidad aún carente de patrocinio. Tras la grabación del programa de radio, camino del trabajo, he sentido necesidad de azúcares (me gustan desde que los veía en "Érase una vez la vida") y me he adentrado en una panadería donde una dependienta ecuatoriana intentaba comprender a una adolescente china mientras conmigo, en la cola, esperaba una anciana monja española. Entonces he pensado: hay que ver la de conclusiones que podría sacar si no fuera por el hambre que tengo. Y acto seguido me he comprado un bollo relleno de chocolate.

¿Es o no es una entrada tranquila?


13 comentarios:

Superflicka dijo...

Con lo que escasean ya las monjas españolas... ¿Lo has notado? En mi pueblo, al menos, donde hay cuatro conventos, resulta difícil encontrarse a una con rasgos europeos de menos de 200 años.

Deberías haberle sacado una foto. Para la posteridad.

Nils dijo...

claro, como tú no engordas...

Viti dijo...

He de decirlo. Me he tronchado con el último párrafo.

Maríal dijo...

Es una entrada tranquila porque la anciana monja española no se ha colado, porque la dependienta ecuatoriana tenía bollos de chocolate, y la adolescente china no se ha llevado el último.

Que si no...

(soy María, que luego te despistas)

Ángel dijo...

Superflicka, es que las monjas son extranjeras mientras no se demuestre lo contrario.

Nils, no sólo no engordo, sino que, antes al contrario, engordo.

Viti, ¿y qué otros fenómenos físicos has experimentado con los párrafos anteriores?

María, si fueras la auténtica Marial habrías puesto "sino" todo junto. Y "haber", del verbo "a ver".

Kvick dijo...

De comentario tranquilo, nada. Cuatro gigantescos movimientos migratorios había detrás del momento puntual en que le hincabas el diente al bollo (y sin dar nombres): la expulsión masiva de chinos de la China debido a la superpoblación, la expulsión masiva de ecuatorianos por motivos económicos tras la expoliación colonialista, la expulsión de cristianos del pueblo de Superflicka (Rusia) durante los pogroms estalinistas que las empujaron a España; y la expulsión de todo rastro de esbeltez con cada bocado que le diste al bollo.
Pero a vos todo eso te importa un pepino, no?

Ángel dijo...

Kvick, todo eso son causas remotas, y las causas remotas no existen. ¡Deja de destruirme!

No a todo dijo...

Ays, perdona por no devolverte las visitas, pero últimamente no tengo tiempo ni para pensar en respirar.

Un saludo.

Ángel dijo...

¿Desde cuándo existen esos deberes de reciprocidad? Nada, nada, despreocúpate por completo. Yo tampoco tengo últimamente tiempo ni para llegar tarde a los sitios.

Antonio Rentero dijo...

Más que tranquila yo diría que esta entrada es al fin y a la postre... a la repostería, vamos.

Alejandra dijo...

Pues yo he comido hoy en un turco en la mismísima Turquía que estaba lleno de mierda. Para compensar la cosa mierdosa ésta, he tenido que volver a comer en la torre Gálata. Resultado. Volveré a España con tres kilos más en cada teta y con una tenia que me martirizará el resto de mi vida hasta que la muerte me separe de ella.

It dijo...

Prodigioso uso del escalpelo, ¡digo, de las palabras!
Una entrada.... ¿Censurable? ¿incitadora del deseo?, pornográfica casi: hablar de chocolate de esa forma! Dese Ud. por entuertecido, Sr.mío, pues sabido es que en el país de los ciegos...

Y desde hoy su devota (y lomba) admiradora,

It. ;-))

Ángel dijo...

Renter, repostrería, más bien.

Alejandra, tres kilos más en cada teta. Es la tercera vez que leo eso hoy.

It, uy, eso se lo dirá usted a todos...