viernes, 2 de abril de 2010

Semana Santa

Como os decía:

-Domingo de Ramos: procesión del Cristo de la Esperanza, vulgo "los verdes". Túnica de terciopelo anudada a la cintura por cíngulo angosto tras opípara comida, esto es, penitencia inesperada y trayecto procesional con urgente necesidad de Santo Viático.

-Lunes Santo y Martes Santo: preparación psicológica, física y diplomática para el Miércoles Santo. Algo de trabajo, corte de pelo, ayuno voluntario y sonrisa en la cara a falta de poder poseerla en otra parte del organismo.

-Miércoles Santo: asistencia al traslado de Nuestro Padre Jesús Nazareno seguida de paseos intencionados por tabernas con encanto. Vermú, tapa, vermú, tapa, vermú, tapa, fanta de naranja, síndrome de Tourette, llegada a casa y fusión celular entre mi epidermis y la epidermis del sofá de casa.

-Jueves Santo: ensayo de la correlativa de auroros conocida como "Juevessán", aperitivo, comida sana con vinos generosos e intimísimos amigos, cita con "Furia de Titanes", cada uno a su casa y Dios a la de todos, canto de la correlativa de auroros conocida como "Juevessán" al paso del Cristo del Refugio. A casa que es tarde.

-Viernes Santo: toque de diana a horas intempestivas, ducha y puesta de túnica para la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, reencuentros y caramelos porque en Murcia la gente se da caramelos cuando se reencuentra y alguien viste de viernes vestes venerables, albóndigas de bacalao, ensaladillas y demás vigílicas viandas, Oficios gregorianos y huida al balneario de Archena, con amigos y un masaje completo. Llegada a casa santo y salvo.

8 comentarios:

Superflicka dijo...

¡Menudo trajín! Eso sí es aprovechar el tiempo y lo demás es copia. Y me dejas con ganas de conocer la SS murciana, que lo sepas.

Aquí también estamos en Pascua y también tenemos algo similar a procesiones. Para mí es la primera vez y me estoy quedando enamoradita. A ver si retomo el blog y lo cuento.

Alejandra dijo...

Me ha entrado a mí la fatiga leyendo esto. Cuando en mi ciudad de adopción, salen las turbas nazarenas, cierro las puertas a cal y canto. Con decirle que yo dormí con dos cerrojos en Jueves Santo y mi coche con dos antirrobos, creo que ya lo digo todo.
En fin, menos mal que este tiempo trae torrijas. Que a mí tanto dolor y tanta sangre, me alteran el pulso.
Y tendrá usted foto de capuchino, claro...

J.A.C. dijo...

No guardo envidia alguna xD
Tres procesiones en tres días. Mis hombros aúllan en medio de un paso con 40 costaleros en el que este año sólo hemos sido 32. Y siendo yo el más alto entre los bajos... ya te puedes imaginar.

saludos!

Ángel dijo...

Superflicka, ¿aquí es Rusia, Segovia, Madrid o Shibuya?

Alejandra, le pega a usted bastante esas cosas que dice. Pero ojo con las turbas de torrijas. Son terribles.

J.A.P., este año tuve yo que sostener la cruz de un penitente que se ausentó durante unos minutos y creí que mis días llegaban a su fin. No quiero ni pensar qué sería de mí bajo un paso entero.

Alejandra dijo...

Me pega bastante, señor Ángel, pero no se despiste que una ha ido varias veces ya a Jerusalén (en la última casi me alquilo una cruz en la vía Dolorosa), ha visitado Lourdes, Fátima, Kairaouán y mezquitas y santurios sin límite y ha estado en Monte Nebo con el alma trémula y transida de la cosa religiosa. Engaña una mucho. Luego me entra el ateísmo, también es cierto y echo a perder tanta peregrinación.

Guisella dijo...

Mi abuelita desssia con desden que las torrijas eran "comida de hambre de entreguerras" porque eso de meter pan en leche y demas pobreces cuando ella tenia tanto trigo ultramarinamente, pues... Pero eso lo desssia mi abuelita.Yo lo pienso pero no lo digo, quien soy yo para reirme de la pobreza ajena??

Yo opino que no usar capirote es de cobardes, ahi tienes. Y que en Mursssia no man dao un mardito caramelo, incendiare esa siudad apenas pueda.

María dijo...

Maestro,su mala vida me preocupa. Debería darse a la evangelización de sus alumnos en lugar de disfrutar de la cultura sin compartirla y extenderla.
Quiero un masaje. En archena me va bien.

Ángel dijo...

Alejandra, yo no he ido nunca a Jerusalén, pero si fuera le traería un posavasos, de eso puede estar segura.

Grosella, te imagino vestida de mexicana y me entran ganas de abrazarte o, por el contrario, de contar hasta ocho. Órele, m'hijita.

María, me alegro de que te vaya bien en Archena. Pensé que te costaría más adaptarte.