domingo, 7 de septiembre de 2008

Aprendiendo a andar

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Hola, me llamo Ángel y durante cinco años he sido adicto al automovilismo. Al principio sólo cogía el coche para para ir a trabajar, pero poco a poco se fue convirtiendo en mi modo de vida. Iba de compras en coche, rellenaba la declaración de la renta en coche e incluso conducía en coche. Mi vida transcurría dentro de un precioso Volkswagen plateado.

Con la ayuda de familiares, amigos y de la Obra Social Cajamadrid estoy redescubriendo el placer de andar. Aún padezco algún fallo leve de coordinación, pero creo si me esfuerzo puedo llegar a preferirlo al precioso Volkswagen plateado. Ayuda mucho el iPod y mi afición secular a analizar las caras, conversaciones y complexiones de los prójimos que se me cruzan.

Si algún día se cruzan con un viandante por la autovía, salúdenme.

16 comentarios:

Nils dijo...

¿Oyes el iPod y las conversaciones de la calle al mismo tiempo? ¿Tanto gritan en Murcia?

Alejandra dijo...

¿Y ha pensado en donar el precioso vehículo plateado a alguien que lo cuidaría como su propia vida?...lo digo porque tengo que cambiar de coche...

Ángel dijo...

Nils, el iPod lo llevo desconectado.

Alejandra, pues había pensado regalártelo, pero me acabas de chafar la sorpresa.

Anónimo dijo...

Una persona que sabe decir chafar merece el respeto de toda la blogosfera.
Y de los que tienen un blog.

Ángel dijo...

Y de absolutamente nadie más.

chexpirit dijo...

¿Has pensado alguna vez en ir volando? Tiene muchas más ventajas. La principal es que ya no pisas mierdas.
¿Cómo? ¿No sabes volar? ¡Infraser!

MLuisa dijo...

Sr. Ángel le dije que empecé ya a sacarme el carnet? No? Pues si, y como apadrinada suya le confieso que cuidaria el coche como si fuese mio...Enhorabuena por el recién descubrimiento de sus piernas, le puedo reeducar la marcha, equilibrio y coordinación

Alejandra dijo...

No es por crear polémica, Sra.MLuisa pero:

a) yo lo vi primero.
b) con mi edad y mis diecisiete años de experta conductora sin un solo accidente ni denuncia, resulta que me dejan regalado el seguro y soy garantía fiable de no hacerle ni un rasguño.
c) en Melilla, hay buen transporte público y las distancias no merecen coche.
d) los coches plateados en Melilla son objeto de agresiones de malvados con muy malas intenciones.
e) la antena y el logotipo le duran lo que dura el coito de un conejo.
f) que no, vamos, que ni soñarlo. No hay negociación posible.

Ángel dijo...

Chexpirit, el único problema que tiene volar es que Freud lo consideraba una metáfora de cosas muy feas.

MLuisa, el coche es tuyo, adjudicado. Pero por favor, sesión de masajes gratis. Y cuando digo sesión, quiero decir sesiones. Y cuando digo sesiones, quiero decir que me entregues mensualmente tus sueldos.

Alejandra, el coche es tuyo. Y cuando digo coche, quiero decir Volkswagen. Y cuando digo Volkswagen, quiero decir pegamento de barra.

Josef dijo...

Freud siempre pensaba en metaforas de cosas muy feas.

Ángel dijo...

Menos mal que no ha trascendido demasiado.

Superflicka dijo...

Qué casualidad: yo estoy aprendiendo a conducir. Así es como el flujo del tráfico se autorregula y permanece siempre estable ;)

taun dijo...

¡¡¡Ha regresado el HUMOR!!!

Aunque todavía no se si en coche o a pie. Por cierto ángel, prueba conducir al coche fantástico. Es como andar pero conduciendo. Apenas si hay que presionar dos o tres botones, lo cual hace mas verídico, aún si cabe, la sensación de ir andando.

Pruebalo!

Ángel dijo...

Superflicka, ¿quién es el yin y quién el yan? ¿quién flick y quién flack?

Taun, el coche fantástico era una engañifa. La de coches que tuvieron que romper para que David Hasselhoff pudiera pagar la hipoteca.

MLuisa dijo...

Alejandra: si, en Melilla mejor hacer todo andando, pero...Vuelvo!!si, en Diciembre, y no es por crear polémica, pero tienes un bono indefinido Ángel...;)

Alejandra dijo...

Muy bien, MLuisa, y sin acritud, mientras no vuelvas, ya lo vamos hablando. Pero no vale colarse (que me recuerda usted a mi vecina, la que se me cuela siempre en la carnicería).
Mis respetos y un beso, que no se diga.