martes, 6 de noviembre de 2007

¡Llego tarde, llego tarde!

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Esta noche pensaba distraeros con un post superchulo acerca de un Simposio sobre Derecho Concordatario que empieza mañana y acaba el viernes en la almeriense localidad de Almería. Estaba todo pensado: los chistes, los chascarrillos, las chanzas y las befas, mofas y escarnios. Iba a ser una entrada guay, que iba a escribir después de hacerme la maleta, con el pijama y la tranquilidad propios de la noche.

Pero el destino, una vez más, me ha cambiado los planes.

Al decir destino, naturalmente, me refiero a mi proverbial descabezamiento. Porque resulta que sí, que el Congreso termina el viernes, pero no, no empieza mañana, sino hoy.

Ahora, salvo el agua, todo se ha precipitado. Toda una mañana de prisas, maletas, carraspeos, gasolineras, preparaciones de respuestas genéricas a preguntas desinteresadas y disposición a aprender por las noches con mis compañeros canonistas y a dormir durante el día en una fría y lóbrega sala de conferencias.

De un tiempo a esta parte sólo tengo tiempo para llegar tarde a todo.

8 comentarios:

Unknown dijo...

Pareces el conejo blanco de Alicia (con perdón).

Bito dijo...

... y todavía se entretiene a escribir un post???? que luego andamos quejándonos.

Nepomuk dijo...

Buen viaje. Tráigame un desierto con far-west salchichero de recuerdo, ande...

dijo...

Es un arte también. Yo a veces me propongo llegar tarde, pero no lo consigo.

Cvalda dijo...

Como diría mi madre, ¿dónde te has dejado la cabeza? :P

¡Ánimo con el congreso!

Ángel dijo...

Pues he llegado, sano y salvo, y la prueba de ello es que os voy a escribir una entrada cuando las verduras de la cena rehogadas en aceite de crema Nivea me atraviesen el cardias.

Ya veréis qué risa, ya.

Dale Baxter dijo...

Antonio Rentero tiene razón.
Que las distrutes con salud.
Hasta otra

Unknown dijo...

Casi siempre la tengo. Cuando no tengo La Razón tengo La Verdad, a veces tb El Mundo. La Opinión muy de vez en vez, El País nunca.

Y no, no trabajo de kioskero.