miércoles, 1 de diciembre de 2010

Exámenes de ayer, de hoy y de siempre: el carnet de conducir

Nunca me ha gustado conducir, porque ni me oriento bien ni dejo de preferir que sean otros (vulgo chóferes, chóferes vulgares) quienes me lleven de aquí para allá, pero noblesse obligue y hace doce años no me quedó más remedio que adentrarme en los cauces administrativos que concluyeron con la obtención del correspondiente carnet. Si bien el examen teórico no presentó demasiados problemas y me dieron el PA+ a la primera, el práctico -o los prácticos, para ser exactos-, merecen (dos) párrafos extra.

La primera vez no empecé del todo bien. A los pocos metros de la línea de salida me paré en un semáforo en verde, quizá por pensar que, si saltárselo en rojo era falta grave, pararse en verde debía de ser sobresaliente cum laude. El examinador, visiblemente molesto, me advirtió de que aquello estaba feísimo. Salvo ese detalle, todo fue bien. O eso pensaba yo hasta que recibí el suspenso oficial. El motivo fue, literalmente, "exceso de prudencia". Pudo tener algo que ver el hecho de que no pasara de segunda durante el trayecto. No obstante y pese a lo justo del fallo, clamé al cielo.

El segundo examinador era un señor a quien sus cerca de quinientos kilogramos de peso conferían cierto aspecto de bonhomía, abotargamiento y congestión cerebral. Aquello me alentó. Descarté la idea primigenia de salir ya directamente en tercera, pero esta vez sí toqueteé la palanca de cambios con alegría y desparpajo. Tan sólo al desembocar en una calle infestada de coches zombies tuve que frenar de manera un poco brusquísima, pero no fue suficiente para merecer el suspenso. Así acabó mi periplo. Mi coche tiene ya nueve años, y sobre él ya se ha escrito mucho. Dejémoslo ahí. En el garaje.

En siguientes entregas: ¿Es posible copiarse durante un examen de alemán en la Escuela de Idiomas mientras la profesora ojea en su mesa un ejemplar de Marie Claire?

10 comentarios:

Dori dijo...

Aysss los exámenes de conducir, me siento reflejada, mi teórico fue sin problemas, el práctico, bueno, en fín, no quiero abusar de blog, baste decir que cuando logré aprobar durante el trayecto fui también acusada de falta de prudencia al grito de; dele alegría al coche señorita!!!!

Anónimo dijo...

"Bonhomía"... Bonita -y bendita- palabra.

Ángel dijo...

Dori, dispón libremente de tu espacio, que ya me encargaré yo de atuzarte luego como es debido.

Anónimo, y qué hiato más estupendo que lleva.

Alvaro dijo...

¡La atuzas a la Dori con un látigo de dominatrix y yo te rayo el auto!, Ángel. Tranquila Dori, aquí estoy yo.

Acá en Argentina por falta de exceso de prudencia tenemos una de las tasas más altas a nivel mundial de accidentes en carreteras urbanas e interurbanas. Cada dos días hay un choque múltiple con muchos muertos.

Qué se sentirá tener auto. Me gustaría tener uno, pero no lo usaría nunca porque protejo el medio ambiente. Tomo el transporte público. A menos que se trate de un auto ecológico... Decisiones decisiones.

Athena dijo...

Cuatro veces hice yo el examen práctico. No le digo más.

Dori dijo...

ohhh como me gustan los caballeros en brioso corcel negro y lanza en ristre que acuden al rescate de una dama!!

Isa dijo...

¿En el garaje? más quisiera yo...Con 9 años ya va siendo hora de comprarse otro...

ace76 dijo...

Yo aprobé el teórico de chiripa. Me presenté porque estaba harto de hacer tests y sólo hacer bien uno de cada cinco.

En el primer examen práctico me salté un semáforo en rojo al minuto de empezar la prueba. En mi defensa diré que el semáforo estaba tapado por el toldo de una tienda.

En el segundo, el examinador debía de tener prisa, dimos un par de vueltas a la manzana y ya. Aprobado.

Hace unos doce años que no conduzco.

Ángel dijo...

Álvaro, mi coche está íntegramente hecho de lechuga baja en grasas.

Athena, eso es afición y todo el mundo debería tomar ejemplo de ti.

Dori, el corcel de Álvaro no es brioso. He creido oportuno advertirte.

Isa, pero si sabes que tienes las llaves a tu disposición...

Ace, yo tuve que dar clases extra después de cinco años sin conducir. Porque, no sé si sabes, todo esto que cuento en mi entrada pasó hace mucho, mucho tiempo.

María Eugenia dijo...

Hacía tiempo que no te leía... Te recuerdo, respecto a un examen, que en 4º de carrera, con D. Fernando Jiménez Conde, una compañera intentó copiar en el examen oral de Procesal I de Junio. La pilló, clarostá.