sábado, 23 de octubre de 2010

Botánica automática

Tengo una confesión, de esas que os gustan e impresionan. Ayer me afanaba yo en el jardín de mi madre, entre magnoliophytas que me raspaban el cutis y rizomas carnosos de convalarias letales, mientras las moscas pequeñas de siempre inspeccionaban mi tarea, cuando vi alejarse, rauda y veloz, a una pequeña araña. Era un ejemplar perfecto de la thomisus onustus: blancuzca y transparente, una araña inofensiva y útil a la comunidad.

Entonces bajó el sol y una ráfaga violenta me echó el abundante pelo del pecho sobre los ojos. Al cerrarlos pensé: "¿y si la pequeña Thomisus ha escapado en busca de ayuda? ¿Y si una araña-cangrejo colosal y furiosa está avanzando lentamente a mis espaldas con su ánimo atávico de paralizarme, envolverme en su tela y una vez indefenso, licuar mis entrañas y succionarlas como yo succionaría las suyas si tuviera oportunidad?"

Por un momento la idea pareció tan plausible que dejé caer la pala de jardinería, la cual fue a clavarse en dos cucurbitáceas que me observaban aterradas. Me di la vuelta de repente para enfrentar de una vez el peligro y acabar con todo. Pero no vi araña-cangrejo alguna. En cambio, algo se metió en mi boca. Me horroricé, pero al segundo comprendí que no era más que una de esas moscas inspectoras.

En el mismo instante en que aquel trago tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que causaba. Y me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal.

11 comentarios:

Alvaro dijo...

Angelucho, este post tuyo me ha obligado a consultar, cual atormentado de cierto poema de Poe, "viejos volúmenes de saber olvidado". Para ser más claro tuve que consultar los más desconcertantes volúmenes enciclopédicos sobre botánica y entomología. Vaya riqueza la de tus post, verdaderos aportes a la sabiduría universal.

Mira, no me gusta ser reiterativo, pero deberías considerar lo de tus memorias; este post que has escrito es fácil un capítulo entero si lo pules un poco.

Palabra para verificar: "vershra". Me suena a sánscrito.

Alejandra dijo...

Yo más que recomendarle que escriba sus memorias (lo que me supondría tener que pedir una excedencia sin sueldo para estar atenta al tema), le recomiendo que empiece a cambiar las pizzas de berenjenas por suculentas hormigas fritas y tripas de camaleón acompañadas de mondongos de cocodrilo, por decir algo. Eso lo cura todo.

Franela dijo...

No entiendo. Por que dices que ayudabas a tu madre?

Ángel dijo...

Álvaro, fui botánico antes que cocinero. Y "Vershra" es "Bershka" en sánscrito, efectivamente.

Alejandra, puedo escribir mis memorias sobre pizzas de berenjena y así todos contentos.

Franela, porque es un deber constitucional.

converso con el hombre que siempre va conmigo.... dijo...

La verdad, la verdad, es que tengo la impresión (errónea, probablemente) de que tiene Vd. muuuucho tiempo libre y una imaginación envidiable.
No se de donde me saco lo siguiente (y a lo peor le insulto con ello) pero un cierto regustico a Kafka me deja en la boca este post suyo.
Perdonen la intromisión....

Ángel dijo...

Ni tanto tiempo ni tanta imaginación, ni necesidad de disculpar intromisiones, ni nada de nada. Mi blog sobrevive gracias a una señorita rubia que me escribe los posts en la sombra. Las prefiero a los negros, con mucho.

converso con el hombre que siempre va conmigo.... dijo...

¡Que suerte la suya, oiga!

Dori dijo...

agggggg

A mi me ha tocado "ghalish" ¿podría ser el hermano de gandalf?

Franela dijo...

Sigo sin entender: la pala se clavó en DOS cucurbitáceas así, de un golpe? Habría sido mejor ENTRE dos cucurbitáceas. Porque además para clavar una cucurbitácea necesitas una distancia y un peso de la pala que propicien la clavadura. Por qué no vas ya a casa de José Miguel?

María dijo...

Ahora que te has tragado un bicho y como resultado te has convertido en un superhéroe, puedes empezar a ayudar a los más débiles.

Por cierto y ya no necesitarás que las 3 rubias y yo te escribamos los posts, porque podrás hacerlo a la vez que otras 500 cosas más.

ace76 dijo...

¿Seguro que era una mosca lo que entró en tu paladar? ¿No sería un chili de Quetzlzacatenango, cultivado por los pacientes de un manicomio guatamalteco?