domingo, 20 de abril de 2008

Disfonía dominical

---

Por avatares del destino y de unos berridos mal impostados después de la competición esgrimística que ayer tuvo lugar en Albacete, hoy me he levantado con un tenue hilillo de voz, justito para solicitar asistencia básica y recitar las plegarias del ordinario de la Misa.

El involuntario voto de silencio recomendado por expertos cualificados está resultando, pese a todo, reconfortante. Invita al recogimiento y dosifica la información emitida por reducción al mínimo imprescindible, en labor delicada de esmerado desbrozo.

Además, lo poquito que digo lo digo con una voz de barítono sugerente que para sí la hubiera deseado cualquier susurrador de caballos.

Ahora me propongo dar una vuelta tranquila de domingo por la tarde con mi iPod polifónico, de esas de paso lento, camuflaje deslizante y espíritu contemplativo.

Os aconsejo que perdáis la voz por tiempo limitado. De vez en cuando conviene dejar de oírse estupideces en alto.

15 comentarios:

Nils dijo...

Una baja de tres días por Disfonía, que se convirtió en 6, fue la mejor de mi vida!

Athena dijo...

Yo he padecido dos disfonías bastante graves "gracias" a mi trabajo. Sólo le digo que me casé estando convaleciente de la segunda de ellas y la gente pensó que no me salía la voz de la emoción, cuando yo estaba más tranquila que en toda mi vida.

Pero es cierto que no poder hablar es una experiencia extraña. No llegó la cosa a lo de Homer Simpson (cuando se rompe la mandíbula), pero casi. Por lo menos discutía menos con mi padre.

Que se mejore...

Josef (antes Josito) dijo...

¡Quejica!

Superflicka dijo...

Me dejaste plantada para comer, pero al leer semejante lamento he decidido perdonarte. ¡Pero a la próxima no hay excusa! :)

Antonio Rentero dijo...

Lo mejor es esos días en que se te pone una voz de hombre que te cagas... me acuerdo siempre de Friends cuando a Phoebe (Fívi, para entendernos) le pasa lo mismo :-)

Alejandra dijo...

Yo prefiero quedarme sorda. De hecho, me quedo sorda unas quince veces al día. Lo consulté con mi otorrino y me dijo que era cosa de un sufrimiento fetal. Le pregunté a mi madre y me dijo que era culpa de mi padre, que la tenía desquiciada durante el embarazo. Le pregunté a mi padre y me dijo que era culpa de su suegra, que no callaba. Le pregunté a mi abuela y no me dijo nada porque ya había fallecido.
El resultado es que soy sorda compulsiva.
Que se mejore. A mí, con mis respetos, como sólo le conozco por escrito, no me preocupa. Sería peor que se cortara usted los dedos con una picadora. Y perdone mi egoísmo.
Cuídese.

Antonio Rentero dijo...

Estoy con Alejandra... NUNCA METAS LOS DEDOS EN UNA PICADORA!!!!

Y si lo haces, al menos no la conectes a la corriente.

Cvalda dijo...

No recuerdo cuando fue la última vez que perdí la voz, pensaba que ya no pasaban esas cosas...

Zurdo del Averno dijo...

Insisto:
En noches como la de hoy vuelvo a brillar
Cuando en el club suena ese hit de los In-Crowd
La gente baila y no puede parar
Todo vuelve a parecer genial.
Y me imagino que hoy vendrás sin avisar
Sé muy bien que te gusta hacerte de rogar
Y entrar pletórica a lo Barry White,
Una auténtica superstar.
Tan frágil y tan fría
Engañosa introvertida.
Cómo quisiera saltar a bailar
Si supiera cómo hacerte reaccionar
Hermética, te exhibes tan hermética
Niña triste hiperestésica
En tu forma de mirar
Sintética, entre la multitud mimética
Resultas tan eléctrica
Que sin quererlo yo me vuelvo a enamorar
Y sé que puedo hacerlo,
nada lo impide todo es perfecto.
Sé que puedo hacer que aceptes una cita en el mar.
Y sé que voy a hacerlo,
nada lo impide hoy es el día perfecto.
Y a buenos entendedores, bastan pocas palabras (es un decir).

Goliadkin dijo...

Gaijines con espada, no sabéis gritar, no tenéis nada de kiai...

Ánimo con la esgrima!!!. Qué ganas tiene Rubén de que vaya por allí para agujerearme vivo y desviarme del auténtico camino de la espada!!!

Ángel dijo...

Nils, ¡pero tú no eres un prometedor cantante murciano!

Athena, te entiendo perfectamente. Yo también me siento Homer Simpson en el buen sentido cuando me quedo afónico.

Josef, ¡tú!

Superflicka, tengo testigos auditivos que corroboran mi coartada. Todo el mundo que no me oyó el domingo puede testificar a mi favor.

Antonio, ¿insinúas que mi voz de mujer es poco varonil?

Alejandra, llega usted demasiado tarde. He metido la mano en la picadora. Llevo ocho horas escribiendo las contestaciones a los comentarios, ayudado de mis fieles muñones.

Cvalda, ¿porque vivimos en un Estado Democrático de Derecho?

Zurdo, que se lo digan al inventor del refranero.

Goliadkin, cuando Rubén lea tu afrenta es posible que se decida por fin a retarte como es debido, y así podamos disfrutar de la versión murciana de aquel vídeo YouTubil que dio la vuelta al mundo en ochenta días.

Antonio Rentero dijo...

Eres la mujer barbuda con la voz más viril que conozco, y mira que conozco yo mujeres barbudas... pues ni aun así.

david dijo...

Eh, que no hace falta perder la voz para estar callado...

Yo paso mucho tiempo callado al día. Claro que mi empresa tiene a un tipo cuyo puesto debe ser el de hablar con todos, e igual que el no se pone a hacer destrozos en la base de datos yo no voy a meterme en sus tareas, con lo bien que se le dan y la pasión que les pone, el tío cansino.

Nicanica dijo...

Yo pensaba que lo de la esgrima era una cosa elegantísima, todo guantes blancos, cejas levantadas y miradas significativas... Ahora me lo imagino a usted dando voces como los verracos del fútbol (sin ánimo de ofender lo digo) y se me hace raro.

Ángel dijo...

Rentero, es que mi barba es interior.

David, efectivamente, pero sí hace falta estar callado para perder la voz.

Nicanica, el hecho de que el resto de tiradores sean unos rufianes indeseables implica, precisamente, que yo no lo soy. Antes bien al contrario.