jueves, 1 de febrero de 2007

Compraventa

No todos tenemos un precio. Lo trágico es que así lo creen precisamente aquellos que sí lo tienen; los más susceptibles, en consecuencia, de ser vendidos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo has clavado. El cinismo gana terreno, pero mientras exista gente como tú pisando este mundo no tienen nada que hacer...o eso quiero pensar.

Franciscus Alonsus dijo...

A mí me vendieron... snif...