jueves, 15 de julio de 2010

Literatura estival

A José Luis Perales esos días del otoño le ponían triste. No entraré en polémicas. A mí, estos días de verano, si me descuido, me aburren. Es cierto que hay arena, sombrillas, medusas, moluscos, olas, pelotas de nivea y, por las noches, incluso tractores que dejan la playa como los chorros del oro. Todo eso debería bastar para mantenerme enjugascado, es verdad, pero la mayoría de las ocasiones se revelan factores insuficientes para procurarme la felicidad absoluta. Los libros que acopio para el verano sirven para completar la jugada y llegar así a un estado intermedio entre el nirvana y la apoplejía.

Este año va a tocar terminar la segunda lectura de El Silmarillion; Los Inklings, de Humphrey Carpenter, como colofón a mi particular año Tolkien; la selección de Gredos de Tragedias de Sófocles; El libro de las ilusiones, de Auster; las Conversaciones con Woody Allen; La invención de lo humano, de Higinio Marín; los artículos que me quedan de Por qué soy católico, de Chesterton; y Jerusalén y El señor Henri, de Gonçalo Tavares. Cuando vuelva me esperan las Memorias de ultratumba, sobre las que albergo expectativas exageradísimas.

Las fuerzas del mal insisten en que me termine El Golem, de Gustav Meyrink, pero es tan sórdido, onírico y terrorífico que provoca en quien lo lee pánico invencible y mucho han de insistir aún las mencionadas fuerzas para que continúe con su lectura desde la página treinta y tantos, donde lo dejé. Se admiten sugerencias, siempre que provengan de las fuerzas del bien.

ADDENDA: esta misma tarde, un amigo que antes estaba más gordo y ahora ha adelgazado un disparate, me ha dejado La ofensa, de Menéndez Salmón, y El libro del desasosiego, de Pessoa. Otro, sin embargo, ha hecho lo propio con La caverna, de Saramago. Qué pulsión irrefrenable de leerlos todos a la vez, recórcholis.

23 comentarios:

MarCkiO dijo...

Cómo bien sabes no soy muy dado a la lectura, pero actualmente me estoy leyendo 1984 de George Orwell y está cojonudo. De todos modos, ni yo mismo tendría en consideración mis propias recomendaciones literarias. Soy más de series y películas, The IT Crowd y Funny Games 1997 del gran Haneke.

Tiernos besos.

MarCkiO dijo...

Cambio Funny Games, por una que vi la semana pasada. Persona de Ingmar Bergman, seguro que ya la has visto, pero si no te estás perdiendo una obra maestrac.

Ángel dijo...

Marckio, aunque no te lo creas, no he visto Persona, y no por falta de ganas ni de tiempo, sino de salud mental, o algo así. Ya leí 1984 y sí, es tan cojonudo como los espárragos navarros.

Superflicka dijo...

Chateaubriand era un fantasma, y te aseguro que esto no es un chiste en otrno al título de su autobiografía. Yo creo que el único motivo por el que pidió que se publicara póstumamente era porque sabía que, al leerla, la gente sentiría una necesidad irresistible de abofetearle. Ese hombre se quería mucho a sí mismo, y sin duda se debio de echar mucho de menos cuando se murió.

Dicho lo cual, Las Memorias de Ultratumba son adictivas. Y sí, el verano es tedioso.

Juanikilator dijo...

Pues yo te recomiendo la trilogía sobre Escipión, de Santiago Posteguillo. En pocos días me terminaré el tercer tomo, y la verdad es que me ha gustado mucho, sobre todo el segundo volumen.

Juan dixit.

Ángel dijo...

Superflicka, a Paul Auster le gustan con locura. Eso debería bastar. Creo que lo voy a querer.

Juanikilator, a ti no te perdonaré que no te hayas hecho un blog como Dios manda para tu estandia en Missouri (Boston). Tú sabrás.

Alejandra dijo...

Con tanta lectura, seguro que no se ha enterado usted de la boda de Pe en las Bahamas. De fútbol, veo que habla. Pero la cosa rosa me la abandona usted mucho.

lacolibrii dijo...

Pues,casualidades de la vida,la semana pasada he visto "persona" y la anterior "funny games".La primera me ha gustado mucho y la segunda poco o nada...Haneke no va a ser de mi rollo,me temo.Sin embargo Bergman me esta entusiasmando...(solo he visto persona y el septimo sello, y las dos
chapeau.
En cuanto al verano y todo lo que trae consigo...!puajj!!a mi que me den inviernos murcianos a porron.
Aun asi me rio mucho con tus vicisitudes estivales.Un saludo!

Stepario dijo...

Ojalá yo tuviera tiempo este verano de leer algo que no fueran estudios académicos sobre el islam...

Ángel dijo...

Alejandra, este post, bien leído, trata de fútbol.

Lacolibrii, estoy mucho menos puesto en Bergman de lo que debería, pero te recomiendo vivamente El manantial de la doncella. Canela fina.

Stepario, ojalá pudiera yo dejar de leer tanta literatura y centrarme más en el Derecho islámico.

Dori dijo...

El derecho islámico tiene que ser interesante.
Yo estoy leyendo "El lado oscuro del amor" y después de espera "Por favor, sea breve".
¿Has pensado en ser monitor de esgrima? Podrías llegar a ser un maestro de armas de los de antes; una espada en la mano y un tratado filosofico en la otra.

José Miguel dijo...

¿Que todavía no te has leído las Conversaciones? ¡Indignante!

Maria Guisela dijo...

Como bien dice Jose Miguel, es ingdignante que no hayas terminado con el Golem. Te lo dice una persona de bien. Y de buen. Para incentivo, te dire que la historia y el clima atemorizante del libro es lo de menos. Es la estructura narrativa, limpia, pura, geometricamente perfecta y genial la que te dejara obnubilado. Terminaras el libro y contemplaras maravillado esa sopa llena de fideos humanos que es el Mar Menor y menearas la cabeza sonriendo, y mientras te detienes en la forma peluda de tus pies te preguntaras: "Pero como lo hizo? Es magia, como lo hizo?"
Solo por eso debes acabar el Golem.
Y para no ser como esos garrulos que abandonan el colegio ante la primer dificultad.
Eres garrulo? Eres garrulo???
Que descanses.

Alvaro dijo...

El Gólem y Memorias de Ultratumba, dos de los incontables (como la sangre de Urin devorando el campo de batalla con sus corceles de guerra, se me acaba de ocurrir... me quedé en el siblo pasado :S ) libros de mi lista de clásicos. Por cierto, creo que tener la ilusión de que se puede terminar de leer los clásicos es algo muy modernista de mi parte. Hoy en día, como todo buen posmodernista, debería estar comentando estúpidamente en el Caralibro la foto que me tomé frente a las puertas de alguna biblioteca.
Muy buena esa esa idea de Dori. Ángel, podrías ser tutor en la casa real allá en España.

Jurista periodista dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jurista periodista dijo...

Aunque imagino que lo habrás leído, si no, recomiendo "El cartero" de Bukowski y "La conjura de los necios" de Toole. Un par de buenos antídotos para el sopor veraniego que a veces sobreviene.

Saludos

MarCkiO dijo...

Ui ui ui, acabo de ver Léolo y es simplemente una obra maestra. Apúntensela en la lista.

Lo de Persona no me lo esperaba viniendo de ti querido Watson.

malvisto dijo...

Esto de la arena y viendo los libros, no importa tanto qué títulos, simplemente los libros: seguramente no va a ver castilllos en la arena, en cambio sí murallas, farallones, y demás campos de aislamiento.
Tu propio verano.

Un saludo,

Alvaro dijo...

Malvisto, ¿no crees que está mal visto lo que dices? Chiste fácil, perdón.
Ángel, no creas que porque tenés una vida y tu trabajo y tus pasatiempos no vas a escribir nada. Me tomo la libertad de exigir que escribas algo.
Pregunta pa cualquiera que quiera contestar: ¿por qué a la gran mayoría de los españoles les gusta ver películas, anime y todo, doblado al español? ¿No creen que en idioma original y subtitulado es mejor? ¿Sabían que a los latinoamericanos nos parece extremadamente molesto el acento español de los doblajes? No lo digo pa pelear, sólo informo un hecho que tal vez a nadie le importa.

Dori dijo...

Gracias Alvaro por abrir conversación, ya que Ángel se ve que pretende dejadnos volar solos.
En lo del doblaje tienes toda la razón, en España se dobla absolutamente todo y doy las gracias porque si no fuera así me vería traduciendo a mis padres hasta los anuncios.
Sin duda alguna es por los diversos desastres que han supuesto el continuo intento de que los españoles aprendamos otros idiomas, las cifras siguen siendo de fracaso.
Aparte de eso, qué quieres? no veo a la población de la España rural y profunda reuniéndose a ver una película sin doblar.
¿Qué tal por Argentina? ¿Frio?

Mamerta dijo...

Me acostumbre tanto al doblaje español que ahora el que me molesta es el latinoamericano, no logro ver los Simpsons en mexicanoportorriqueñocolombiano, lo bajo de webs. Y hasta los locutores de radio locales me molestan. Salvo Dolina, claro.
PD: sabed que el doblaje tambien es ley en Francia. Algo de conservacionismo del propio idioma supongo.

MarCkiO dijo...

El tema de los subtítulos es un tema de cultura y tradición. Por allá, en épocas de Mussolini, este obligó a emitir todo lo que se reproducía en la pantallas italianas en estricto italiano, con el fin de resurgir y fortalecer su patriotismo-nacionalismo. Esta idea, como muchas otras fue copiada por Franco, el resto de la historia ya lo conocéis.
Sino fuera por este energúmeno quizás, toda España tendría un mejor nivel de inglés y los cines -como es usual en gran parte de Europa- pondrían las películas en versión original subtitulada, que es como se debe ver por razones de interpretación obvias.

Aún con todo esto, no se puede negar que España tiene una gran escuela de dobladores y que hacen un trabajo excelente.

Saludos

Ángel dijo...

Acometeré el Golem, aunque sólo sea por complacer a José Miguel, que no es consciente del miedo que da el libro.

Negaré en todo contexto ser posmodernista, aunque sólo sea para contentar a María Guisela, que no es consciente de lo difícil que resulta ser mujer.

No veré Léolo, aunque sólo sea porque ya la he intentado ver dos veces, sin ser consciente de que para soportar esas bizarreces necesito estar alto en Omega 3.

Le diré a Jurista periodista que bienvenido al blog y que La conjura ha sido uno de los libros de este curso, siendo plenamente consciente.

Le daré también la bienvenida a malvisto, consciente de que alguien con perfil en wordpress no debería pasarse por estos arrabales, y de que por eso mismo yo debería estar en wordpress.

Y a los demás, os tiraré de las orejas por pelearos, que no me puedo ir ni un día sin que arméis follón, inconscientes.