miércoles, 23 de junio de 2010

Gins and Tonics

Hasta el sábado pasado mi vida transcurría, alcohólicamente hablando, en un idílico paraíso de dulzura y melosidad. Ahogaba mi rechazo a las bebidas amargas en moscateles, rones, mojitos y, para los momentos más delicados, dosis esporádicas de bourbon, el gemelo bueno del whisky. Así, cuando mis amigos se cansaban de excluirme de conversaciones por no conocer las aventuras de Tintín ni las de Astérix, me incluían en círculos de mofa, befa y escarnio por no beber como los hombres ni mascar tabaco, costumbre esta última arraigadísima en Murcia.

Sin embargo, todo eso pasó a la historia. El sábado, mi amigo Satur organizó una deliciosa soirée en su casa, consistente en una cena estupenda preparada por las expertas manos del anfitrión, de José Miguel (debería sonaros ya) y de este su humilde servidor, y deglutida por once comensales en la terraza de un ático a la luz de antorchas con melodías retropops de fondo. Como colofón y culmen, una cata de ginebras.

Es cierto que la tónica era la inimitable Fever Tree y las ginebras, ni más ni menos que raza Martin Miller y Tanqueray nº TEN, el rien ne va plus. Adornaba el conjunto la consabida corteza de limón murciano y unas semillitas de enebro y cardamomo, al gusto. Incluso, para los más osados, una leve roción de vinagre de cava. No quise llegar a tanto. Tampoco hizo falta. Desde el sábado, podéis considerarme un hombre. Un hombre que destila amargura. Amargura destilada, por tanto.

17 comentarios:

José Miguel dijo...

Digan lo que digan, la Tanqueray con cardamomo, inigualable. Y esperad a probarla con lima...

Ángel dijo...

-Esta ginebra con cardamomo y lima puede estar lista en cuarenta segundos.

-¡Pero José Miguel, yo la quiero ahora!

Javier González dijo...

Lo único que puedo decir es que son dos actualizaciones en un día. Has cambiado... ¿puede que sea el Delirium Tremens?

Dr.Helios dijo...

Quien tenga algo malo que decir del Ron y los mojitos, que hable ahora o calle para siempre!!!

Ángel dijo...

Javier, todo va a cambiar a partir de ahora. ¿No ve que ya soy un hombre hecho y derecho?

Dr. Helios, hay silencio. Menos mal.

Alejandra dijo...

Que digo que con esta entrada y la anterior, vuelvo a recordar por qué me enganché yo a este blog, señor Ángel. Que digo y no se lo tome a mal, si no sería posible, que usted y nos casáramos por el rito zulú, se me ocurre, para divorciarnos inmediatamente por el balinés. Lo digo porque mis sobrinos me preguntan ya por mi soltería y al menos podría contarles que me casé zulualmente hablando con un señor listo. Y tenga usted en cuenta que esto no es una declaración de amor. Pero sí de rendida admiración. Cosa harto difícil en mí que soy borde como pocas y que ya no me quedan santos que vestir.
Pues eso, que mi rendida admiración. Y que salga el sol por Antequera.

Ángel dijo...

Alejandra, debería usted dejar de leer mi blog tras consumir cardamomo. Sabe perfectamente que lo que le hizo enamorarse de mí no fue mi blog, sino mis dorados bucles que, al recibir los rayos delicados de la boreal aurora, diríanse hebras de metacrilato.

Alvaro dijo...

Ángel, estás que hechás fuego entre las periodistas y las de la Puebla de Montalbán.
Alejandra, usted es periodista si mal no recuerdo de respuestas anteriores.
Allá en Europa se toma mucho brebaje con especias. Acá las degustaciones son de vino puro. Recomiendo el torrontés (tinto). Ángel, vos que tenés (fijate que ahora te tuteo) mucho dinero, comprate un buen torrontés. Viene de Salta (vinos de altura, en casi todos los sentidos), mi provincia, único lugar en el mundo donde crece esa sepa.

Superflicka dijo...

No me gusta la tónica... ¡¡Nunca seré un hombre!!

Ángel dijo...

Álvaro, ahórrame trámites innecesarios y mándame seis cajas.

Superflicka, si sirve de algo, para mí siempre serás un hombre.

Alejandra dijo...

1. Sus bucles y esos ojos que tiene debajo de esas dos cejas. O así. Por no hablar de la cosa de la esgrima. Es le da usted a todos los palos.
2. Yo mezclo el cardamomo siempre con el café. Por eso me pongo como me pongo y pido matrimonio zulú por internet. Deduzco que sí, que tengo que dejar las dos cosas, el café y el cardamomo.
3. Periodista, no. Es de los pocos errores que aún no he cometido, amigo. Llegará, si eso.

Alvaro dijo...

Ángelito, me agarraste de las bolas. Supongo que tendré que considerar el envío a tu domicilio de seis cajas del mejor torrontés; Argentina está económicamente en buen camino así que no puedo recurrir al "está la cosa muy mala".
Alejandra, mientras no seas psicopedagoga, todo bien. Desde hace varios meses que odio a una Alejandra que dejó que la tocara, la besara, y probara relativamente sus bondades femeninas (sin llegar a la relación venérea; ¡carajo!) y luego me tiró a la basura cual botella de ron barato sin cardamomo.

Alejandra dijo...

Con la venia del señor Ángel, que estamos en su casa, le contesto al señor Álvaro: el fallo estuvo en el relativamente, señor Álvaro. Pero juro por mi sangre que las Alejandras, en general, somos muy buena gente, generosas y espléndidas. Igual era un apodo y en realidad se llamaba Sarita o así. Lamento el dramón. Ya verá cómo la próxima Alejandra en su vida le trata mejor. Y dejen el cardamomo definitivamente, todos, es lo peor que se ha inventado. Junto con la Presidencia española de la UE.

Ángel dijo...

Iba a contestar algo interesante pero lo de "Ángelito" me ha bloqueado. Disculpen las molestias.

Belén Esteban dijo...

A mi me entristece la opinión general sobre las periodistas. Con el bien que hacemos las profesionales del gremio a la sociedad...!

berlin dijo...

Hola
Estaba yo consolándome la amargura de mi próximo examen, dando saltos internautas de aquí para allá. sin rumbo fijo y he arribado a esté tu blog. He leido un ratillo por aquí y por allá, me he reido un poquico y he seguido leyendo...y finalmente me pregunto...a ti te gusta la pepsicola?

Ángel dijo...

Belén, sólo te diré que te estás derritiendo de a poquito.

Berlín, la pesicola, como al futbolista ese... a Andrinúa, creo.