martes, 7 de abril de 2009

Semanasán

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Seis días os tengo a pan y agua, a dos velas, a media luz y a tres cuartos de libra de ternera. La Semana Santa, en casa, siempre ha sido momento de revuelo cofrade, de túnicas al viento, de traslados, pitos y flautas y, sobre todo, de un regreso al pasado en forma de reencuentro con un montón de tradiciones festivolitúrgicofamiliares que funcionan como punto de retorno. Uno va digievolucionando y un buen día se pregunta: ¿quién soy? ¿a dónde dirijo mis pasos? ¿que fue de aquel niño, líder carismático, que arrastraba multitudes tras de sí y del que todos esperaban tanto? ¿y de mí?

Así, en Semana Santa vuelvo a ser el mismo nazareno que empezó a los cinco años a circular en procesiones. Más experimentado y anciano, pero igual en esencia a fin de cuentas. O si no, al menos sí en estatura. Estos días he estado sacando túnicas, capuces, saliendo de tapeo y de vermuses, mezclando lo religioso, lo cultural y lo lúdico en dispar proporción. Compenso ahora mi descuido con una jugosa anécdota real como la vida misma que ilustraré y probaré en cuanto llegue a casa, coma y duerma una siesta de dieciséis horas.

Como sabréis después de leer este párrafo, en las procesiones murcianas los nazarenos tienen por costumbre repartir caramelos, chucherías, monas, huevos duros y estampitas o libritos que se distribuyen entre amistades y muchachada en general. No sé cuál es el origen de esta costumbre, la verdad. En cualquier caso, da gustico estar viendo una procesión y que se te acerque alguien para saciar tu hambre y provocarte unas cuantas caries estupendas.

Este año, en lo que llevamos de Semana Santa, me ha dado tiempo a salir en una procesión y a ver otra. En esta segunda, un misterioso nazareno anónimo y cubierto me obsequió con una bolsita de algo inclasificable e incalificable. Juzgad vosotros mismos.



Como diría Dexter: "sí, quiero jugar".

11 comentarios:

Athena dijo...

Se cuenta que el origen de dar cositas está en la penitencia de ciertos comerciantes; esto es, durante el año robaban en el peso al comprador y en Semana Santa lo devolvían en forma de panecillos, monas, etc.

Está visto que este nazareno hace penitencia por las caries que provocó durante el año pasado al dar caramelos. Al menos es un pack con cierta utilidad.

TortugaBoba dijo...

Partiéndome de risa estoy. ¿Qué coño es lo que te dieron en las procesiones? Yo como huyo de ellas (el tufillo del incienso ya me da mal rollo), no sé si dan caramelos en mi ciudad, aunque creo que más bien no. De pequeña, lo que te daban los nazarenos como mucho, era cera de las pedazo de velas que llevaban, para que fueses haciendo una bola muy grande de colorines. ¿Para qué? Para nada, para quemarte a ratos si acaso.
Por favor, sigue ilustrándonos con tus aventuras semanasanteras, que es mejor que el canal de televisión local.
Por cierto, Semanasán, me sonó a "cruasán". Podrían regalar eso en vez de kits de supervivencia bucal.
Sigo riéndome.
Beso.

Anónimo dijo...

Jajaja. Juro que yo no he sido, pero el regalico es todo un post surrealista en sí mismo, sin internet, sin blogger y sin ná.
Y la verdad, da un poco de no sé qué.

Unknown dijo...

Tu sabrás a qué procesiones vas en tu tiempo libre par que te obsequien con esas cosas.

Como me entere yo que repartes algo parecido este Viernes Santo, como Celador tuyo que soy, me vas a deber una explicación y de las buenas.

Ángel dijo...

Athena, ¡mira, una teoría más!

TortugaBoba, no me hago responsable si un día se te desencaja la mandíbula de la risa (aunque podré dejarte algún utensilio).

Anónimo, para que luego digáis que me invento las cosas.

Renter, este... tú, mi celador... ehm... creo que deberíamos hablar...

ace76 dijo...

De pequeño, yo iba siempre en Semana Santa a Aguilas y me encantaban las procesiones porque los nazarenos me daban caramelos. Además, cada una era de un color diferente!

Eso sí, me llegan a dar ese pack de las operaciones bucales innecesarias y no me ven más por la hermosa Murcia.

Ángel dijo...

Ace, tendrías que venir a Murcia capital. Aquí, no sólo vamos también de colores diferentes, sino que además llevamos chorreras.

Ludovica dijo...

¿En serio? Yo salgo esta noche en el Barrio del progreso...había pensado "dar" proverbios fustigadores del alma, o cosa así, pero lo que te dieron es mucho más original, sip sip, sin duda alguna...voy a ver qué tengo por casa...jajaja Un saludo

Alejandra dijo...

Pues podía haber metido én la bolsita un condón y algo de lubricante anal. Ya puestos. Veo muy flojito el kit para tanto dolor nazareno.
Saludines.

Unknown dijo...

No recordaba que nos habías abandonado... tu hermano por lo visto tampoco, que te buscaba esta mañana entre nuestras filas... nos tienes malacostumbrados a tu presencia :-(

Ángel dijo...

Ludovica, yo sólo doy caramelos. Tengo regidores mayores virtuales que me fustigan si me salgo de las reglas. No hay forma.

Alejandra, ya está todo solucionado.

Renter, os tengo demasiado bienacostumbrados a mi ausencia, que no es exactamente lo mismo.