jueves, 29 de enero de 2009

Retrospectiva litúrgica

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Tácheseme (sobreesdrújula) de rancio, pero ayer disfruté como hacía tiempo que no disfrutaba de los fastos y oropeles de la festividad de Santo Tomás de Aquino, Santo Patrón de la Universidad, desde la misa inicial hasta la refacción final. O sea, de diez de la mañana a tres de la tarde.

Algo influyó el hecho de que me concedieran el Premio Extraordinario de Doctorado y me invistieran Doctor, pero prueba de que no fuera concluyente es mi inveterado amor por todas estas pomposidades -era de los pocos estudiantes no se perdían una sin estar obligados ni habérseles (esdrújula) prometido medio punto a cambio-. Ayer, cuando me hicieron entrega del premio, de la medalla, del birrete laureado y del Libro de la Ciencia, rodeado del Claustro Extraordinario de Doctores, poco me faltó para la isquemia auricular.

A fin de cuentas estudié Derecho y, no contento, me especialicé en Canónico y Eclesiástico. Mi objetivo a corto plazo, para completar la estampa de venerabilidad y apolillamiento, es tener setenta años.

16 comentarios:

Gesualdo dijo...

Hombre, a corto corto...

Nils dijo...

enhorabuena por el premio, no lo sabía.

Ángel dijo...

Gesualdo, voy a intentarlo. Tengo algunas influencias en el Ministerio de Fomento.

Nils, ¿no os ha llegado todavía a redacción la noticia? Estará al caer.

fiddler dijo...

felicítote yo tambien, hombre!!

maría dijo...

Ya puestos, haber señalado las agudas también. Que ellas también existen, pobrecillas.

Ángel dijo...

Fiddler, ¡gracias! Ya invitaré a algo. O a alguien.

María, señalar está muy feo. Sigue con tus deberes.

MEG dijo...

Yo no sé si en la revista de Nils saldrá tu foto, pero bien que se te ve en La Verdad haciendo el paseíllo, con la frente alta y la pajarita impolutamente perfecta...

Bosco dijo...

Yo empecé a leerle cuando estaba usted en medio de la gestación de su tesis y no puedo por menos de congratularme. Sobre todo en lo de extraordinario, que se me hace un calificativo muy adecuado en lo que yo conozco de usted , que es este blog, aunque no pueda imaginarme su tésis, que supongo en otros tonos. Mis sinceras (y sin acuarelas) felicitaciones.

Ángel dijo...

MEG, sí, pero al final las dos orejas y el rabo fueron para Don Manuel Albaladejo.

Bosco, sí, mi tesis es más en tonos rojos. Y no es que sea ordinaria, es que es extraordinaria.

ace76 dijo...

Estoy seguro de que, a solas en casa, alguna vez te disfrazas de Doctor...

supersalvajuan dijo...

¿Entonces este es el blog del Doctor?

Ángel dijo...

Ace, ¿a solas? ¿quién necesita soledad para vestirse de doctor?

Supersalvajuan, sí, pase. ¿Le voy sirviendo algo?

Athena dijo...

Felicidades. Qué bien le sienta el rojo.

Bosco dijo...

Al decir yo que no podía imaginarme su tesis partiendo de la comparación con este blog me refería yo a su contenido, que debido a mi formación cartesiana como Ingeniero carpetovetónico queda alejado de mis paupérrimos conocimientos en derecho canónico eclesiástico,por supuesto nunca hacía yo referencia a su calificacion, que supongo no ya extraordinaria sino única y singular.Faltaría mas.

Ángel dijo...

Athena, ¿por qué crees que estudié Derecho?

Bosco, si es por interés, cualquier día le doy una lección de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado. Sólo faltaría.

Paul Spleen dijo...

Por motivos parecidos acudí yo a la ceremonia de la Universidad de Alicante, y tengo que decirle que allí sólo recibió la medalla y el Libro de la Ciencia un matemático ruso que fue hecho doctor honoris causa.

Los premios extraordinarios de doctorado fueron llamados uno a uno y se limitaron a subir, darle la mano al rector, recoger un papelajo escrito en Times New Roman y bajarse del escenario.