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Pues eso, que sigo oficialmente de vacas gordas, de las de unos cuarenta y cinco días de peso, y que por primera vez me puedo comunicar un poco con vosotros gracias a la vida que me ha dado tanto y gracias, sobre todo, a mi nuevo iPhone 3G que me ha quitado parte de lo que me ha dado la vida, crematísticamente hablando, como siempre. Aprovecho la confluencia de tres satélites, uno en Mozambique y los dos restantes en Burkina Faso, para poder contaros todas esas cosas que queréis oír pero os conformáis con leer.
Ahora, además de compaginar lecturas que no deberían compaginarse y de trastear a diario este cacharrito para descargarme aplicaciones tan útiles como el simulador de sable láser o la bola mágica de billar que tiene respuestas para todo y toma las decisiones por mí, bajo a la playa todas las mañanas, según las indicaciones de mi plan secreto para acabar de una vez por todas con mi salud cutánea.
Y como el blog gasta más megas de los que debiera y este teclado, aunque es intuitivo, táctil y da mucho gustico, consume un porcentaje medio-alto de mi infinita paciencia, abuso de mi twitter (confróntense los links de la derecha), que es mucho más chiquitito y manejable, casi tanto como su dueño.
Pasadlo bien, celebrad la victoria de la chica azul como se merece, no uséis crema solar y echadme de menos como nunca antes habéis echado de menos a nadie.
Ah, y como entrar aquí a contestar vuestros comentarios es tarea ardua y terrible (no así leerlos), si queréis respuestas personalizadas haced como nuestros abuelos y escribidme a angelcobacho arroba gmail dot com.
Ale hop!