jueves, 4 de diciembre de 2008

Vuelta y media

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Vuelvo de Madrid reventado, obtuso y filántropo. No sólo ha sido la primera vez que viajo a la Villa y Corte y no cojo el metro ni una mísera vez, sino que además he tenido la oportunidad de beberme una taza de caldo de cocido en el mismísimo Lhardy.

El resto ya os lo podéis imaginar.


15 comentarios:

Nils dijo...

recuerdo con agrado mi comida en Lhardy... menudo cocido!

Anónimo dijo...

¿Qué hace un Doctor como tú en un sitio como ese sorbiendo a trompicones una sopa más cara que tu corbata?

Ángel dijo...

Nils, yo me conformé con el caldico mondo y lirondo.

JP, alimentarse.

ace76 dijo...

Vaya, a menos de 200 metros de mi flamante vivienda... :-D

Josef dijo...

¿Lhardy es un señor orondo que hacia películas cómicas con otro apellidado Laurel?

Ángel dijo...

Ace, ¿eras tú el que observaba con el telescopio desde su silla de ruedas junto a la ventana?

Josef, no, creo que tú te refieres a Laurel de Arabia.

Anónimo dijo...

¿Entonces el Lhardy ese es como el Jesús Abandonado de aquí?

Gesualdo dijo...

Ahora resulta que todo el mundo quiere ser filántropo. En tu caso supongo que la desinteresada, noble y generosa acción habrá sido lo del caldo de laurel, que supongo que andará el hombre casi en la indigencia.

Anónimo dijo...

Lo más sorprendente de tu historia es que no hayas cogido el metro!!! A mi eso solamente me pasa cuando llevo mi limusina!!!

Anónimo dijo...

A ver. ¿No habíamos quedado en la Gran Vía para empezar el tour suburbano? Ahora no te quejes.

El caldo mola, pero también el cocido completo. La próxima vez (que la habrá) puedes degustarlo en un sitio igual de castizo, aquí te dejo la información http://www.labola.es/

Y no, el resto no nos lo imaginamos. ¿Te cobraron el doble por ser de Murcia?

Anónimo dijo...

Recomiendo que a la príxima vayas a comer los huevos rotos de Casa Lucio. Una experiencia religiosa...

Antonio Rentero dijo...

Pero ese caldo ¿era con o sin pelotas?

(anda que no te la he dejado a huevo "ni ná")

Ángel dijo...

Anónimo, sí, exactamente igual, pero con otro nombre y otra forma de funcionar absolutamente diferente.

Gesualdo, a decir verdad no sabía con qué tres adjetivos empezar esa entrada cansada y cortita, pero sí, estoy filántropo.

Dr. Helios, hace tiempo que no voy yo en tu limusina.

María, no... en realidad ayer estaba cansado, gandul y sexy, como de costumbre, y me apetecía acabar la entrada por derribo, tal y como acaban las grandes obras maestras como, por ejemplo, "El guateque" o la cúpula de Barceló en Naciones Unidas.

Marvel Girl, ¿dónde estabas cuando te necesitaba?

Renter, en todo caso te lo dejé yo a ti. Y con toda la intención, que últimamente estás poco comentador.

Antonio Rentero dijo...

Es que a buen comentador con pocas palabras basta. Basta ya.

Alejandra dijo...

No es por fastidiarle, señor Ángel, pero yo llevo dos años ya viviendo en Madrid, en mi segunda etapa madrileña y no he cogido el metro ni un día. Pero no puedo explicar cómo lo hago porque es secreto profesional.