domingo, 7 de marzo de 2010

Way back home

Dos semanas en la Universidad dan de sí para extraer algunas conclusiones y luego, con mucho cuidado, ir introduciéndolas de nuevo:

-Al reactivar mi antigua cuenta de correo universitaria, descubro todos los e-mails que mandé en aquellos tiempos de candor e inocencia, cuando nos asombraban los chispeantes Forwards y nuestra libreta de direcciones estaba llena de cuentas con apellido wanadoo o telepolis. Recuerdo que incluso solía imprimir algunos de ellos, como si fueran cartas. Nunca es mal momento para ponerse nostálgico.

-El trabajo me desborda, como en los viejos tiempos. Para esta misma semana tengo un artículo que entregar y una conferencia, mañana mismo, en el ciclo sobre Cine y Derecho que organiza la Facultad (¡Cine y Derecho! ¿Habráse visto contubernio tan apetecible?). Para más adelante, le doy vueltas a un artículo sobre apostasía y protección de datos personales y a dos o tres cosillas más. Esto es vida.

-De mis alumnos opinaré lo justo, porque ya han tenido tiempo suficiente para estudiarse el primer tema, hacer una práctica, celebrar las fiestas del patrón y contarme que han descubierto mi blog. De hecho, las visitas se han disparado esta semana, y si las visitas se disparan y los comentarios se mantienen sólo cabe dos explicaciones: o bien todo guarda relación con Pol Pot, o bien son alumnos que descubren mi blog. Impresiones positivas. Es lo justo.

Y ahora, si me disculpáis, voy a vestirme para la ocasión, que la pintan calva. Os dejo con algo de música.


6 comentarios:

AdMiles dijo...

Eso de los apóstatas parece interesante, a ver si nos ilustras.

ace76 dijo...

Oh, wanadoo... y eresmas, inicia, navegalia, ozu, gsmbox... Yo tambien imprimia algunos mails como si fueran cartas.

Jeanette dijo...

Aol

Ángel dijo...

AdMiles, es bastante más simple y más complejo de lo que parece. Yo tengo la clave, dame tiempo.

Ace, eran otros tiempos... Como sigamos tan rápido, me voy a hacer conservador.

Jeanete, LOL.

Maríal dijo...

Qué bonita canción...

Ángel dijo...

Gracias, María. Me la descubrió un videojuego.