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Tener amigos cantantes famosos tiene muchas ventajas: te regalan cds, te invitan a sus conciertos, te dejan entrar en sus facebooks sin cobrarte peaje y, en Navidad, te invitan a alfajores que ellos mismos fabrican de acuerdo con la disposición de motivos de la Ley del Feriante.
Como contrapartida no exigen demasiado. Dinero y riquezas y, de vez en cuando, algo como lo que me he encontrado esta misma mañana en el mensaje que mi ameba mensajera me ha hecho llegar a la sala común de Gryffindor:
Querido Ángel:
¿Alguna vez has asistido a la preparación y montaje de una ópera italiana? La semana que viene estreno una ópera de Scarlatti, donde encarno el rol sobradamente respetable de "bufón del reino" y, cada día que pasa, mi electrocardiograma se parece más a una montaña rusa.
Así pues, al llegar a casa me aplico el bálsamo de leer algunas prosas amenas, entre ellas la tuya.
Como comprenderéis, el resto no tiene importancia. Su autor, José Simón Millán Martínez, es un afamado barítono-bajo. Residió en Murcia, pero tras ser acusado de emitir trinos subrepticios en miércoles de ceniza, fue juzgado por el Tribunal de Aguas y desterrado a Basilea, donde actualmente perfecciona su técnica vocal con su viejo maestro.
¿Podrías vosotros negaros a escribirle alguna tontuna sin fuste que le baje de la montaña rusa y lo suba a los coches de choque?
Si pensáis que sí, es que aún no habéis probado sus alfajores.
Tener amigos cantantes famosos tiene muchas ventajas: te regalan cds, te invitan a sus conciertos, te dejan entrar en sus facebooks sin cobrarte peaje y, en Navidad, te invitan a alfajores que ellos mismos fabrican de acuerdo con la disposición de motivos de la Ley del Feriante.
Como contrapartida no exigen demasiado. Dinero y riquezas y, de vez en cuando, algo como lo que me he encontrado esta misma mañana en el mensaje que mi ameba mensajera me ha hecho llegar a la sala común de Gryffindor:
Querido Ángel:
¿Alguna vez has asistido a la preparación y montaje de una ópera italiana? La semana que viene estreno una ópera de Scarlatti, donde encarno el rol sobradamente respetable de "bufón del reino" y, cada día que pasa, mi electrocardiograma se parece más a una montaña rusa.
Así pues, al llegar a casa me aplico el bálsamo de leer algunas prosas amenas, entre ellas la tuya.
Como comprenderéis, el resto no tiene importancia. Su autor, José Simón Millán Martínez, es un afamado barítono-bajo. Residió en Murcia, pero tras ser acusado de emitir trinos subrepticios en miércoles de ceniza, fue juzgado por el Tribunal de Aguas y desterrado a Basilea, donde actualmente perfecciona su técnica vocal con su viejo maestro.
¿Podrías vosotros negaros a escribirle alguna tontuna sin fuste que le baje de la montaña rusa y lo suba a los coches de choque?
Si pensáis que sí, es que aún no habéis probado sus alfajores.