sábado, 5 de enero de 2008

Cosas que nunca os diré

- Que el jueves, tras otra sesión videoconsolera que transcurrió apacible y fogosa entre las tres y pico y las nueve y pico (todo p.m.), mi coche no estaba donde siempre dice estar. La grúa había hecho de las suyas y ahora tengo un -160 a los puntos económicos para afrontar el combate contra el mes de enero y un +50 a los puntos de odio a las autoridades. A ver si el Master se porta bien y me lo compensa de algún modo. Por lo pronto, he interpuesto un recurso chulísimo con palabras tales como "inveraz".

- Que tengo las entradas para el concierto de La Casa Azul en Murcia, y que es mi primer concierto de música no clásica de los de permanecer de pie todo el rato. Tengo muchas expectativas sobre mí mismo y creo que lo haré bien, pero aún me queda por aclarar si se puede aplaudir entre pieza y pieza o si únicamente está permitido emitir toses y estornudos como en los conciertos de auditorio y pandereta.

- Que ayer fui a ver "Viaje a Dajeerling" y me caí por las escaleras rectilíneas que daban a la sala de proyección. El culpable, un charco de lo que parecía ser orina humana y resultó ser fanta de limón. Responderé a vuestra pregunta: no, no lamí el suelo, lo deduje por propia conveniencia. La película me gustó y Natalie Portman no sale totalmente desnuda, aunque quizá mi caída tuvo algo que ver.

- Que, también ayer, abrieron una pizzería en las proximidades de casa de unos amigos. Decidimos dar un voto de confianza al local y pedimos cuatro pizzas de diversos sabores al gusto. La de marisco resultó de un hiperrealismo que hubiera asombrado al propio Antonio López y a sus membrillos. Atención, que sí tiene desperdicio:

jueves, 3 de enero de 2008

Homenaje a los sentidos (sentido homenaje)

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Estamos a finales de mayo, o a principios de junio. Ya ha caído la noche, pese a que los días empiezan a prolongarse más de lo legalmente establecido. Las altas temperaturas tan propias de Murcia van remitiendo, y el calor, entre húmedo y directamente insoportable, va dejando paso a una brisica agradable cargada de monóxido de carbono.

Entras a la casa y cuando abrazas al Anfitrión, te alcanza ese aroma dulce y ligeramente inciensado que sólo puede percibirse, fuera de grandes catedrales, en las ocasiones especiales. La Anfitriona te recibe con dos besos cariñosos y vuelve a la premura inexcusable que le imponen los últimos retoques de la cena. Saludas al primogénito, que está dando voces en su habitación delante de la partitura de un motete, y al viceprimogénito, enfrascado en desenmarañar el árbol genealógico de la familia. Vuelves con el primogénito y empiezas a dar voces con él. Se une el perro, que aúlla casi tanto como vosotros.

Al rato, sales al patio interior. Un patio interior en pleno centro de Murcia. Te da pena no entender nada de botánica para no poder describir algún día el panorama que se presenta ante tus ojos con el grado de detalle que se merecería. Porque el patio es obra de los Anfitriones, y los Anfitriones ponen en todo lo que hacen el cariño de todo lo que aman.

Empiezas a picotear algunos aperitivos mientras van llegando los demás invitados. El Anfitrión propone algo de Mozart para empezar, y a ti te parece bien. Cuando lleguen los detractores será demasiado tarde, y por ahora el único que podría poner objeciones sigue dando voces en su habitación.

Cuando ya estáis todos, comienza un ritual que, como todo allí, adquiere un cariz casi litúrgico. El Anfitrión empieza a encender las velas que hay dispuestas por todo el patio. Te gusta la luz de las velas. Parecen dar aún más vida al patio. Lo animan. Dos o tres, a la distancia justa, desprenden una fragancia a incienso que se mezcla con la de los manjares que empiezan a salir de la cocina.

La cena transcurre rápida, deslizándose entre música, risas y anécdotas muchas veces referidas a un tiempo que te hubiera gustado habitar. Los efectos del vino que has llevado como detalle desproporcionado empiezan a hacer efecto entre algunos, que dan cabezadas al soniquete del repiqueteo del agua que borbotea en la fuente del patio.

Después de la cena, cuando has acabado de ayudar a quitar la mesa entre más risas, pasáis dentro, porque raya la madrugada y empieza a refrescar. Allí os dan las doce y la una, y las dos, y las tres, y sorprendéis a la luna desnuda y envidiosa de esos Anfitriones y esos invitados, que siguen con las risas y las anécdotas, la mistela, las copas y los vinilos de ópera, hasta que el sueño los separe.

Y llegas a casa, con sensación de plenitud, cargado con una deuda que te gustaría poder saldar algún día. Y en casa piensas que tu blog quizá pueda servir, pero lo vas dejando, te dan las uvas, y tres días después escribes esto. Y mientras escribes, te tiembla el pulso. Pero no sólo es el pulso. También te tiembla el corazón, porque con él estás escribiendo.

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martes, 1 de enero de 2008

Uno de enero, como casi siempre

Y pues que tengo el aparato digestivo y la inspiración atrofiadas de tanto turrón de chocolate con almendras y solomillos de buey con cosas por encima, voy a escribiros unas cosas sueltas que se me han ido ocurriendo conforme ha pasado este vuestro primer día del año:

- Tal y como han empezado las cosas, a lo mejor este año resulta menos displicente que el 2007. Tiene un día más de plazo.

- No he hecho lista de propósitos porque luego llegan los propósitos y se incumplen solos, por mucho que me esfuerce en incumplirlos por mi cuenta, y así no hay forma.

- Llegan los Reyes Magos la semana que viene y no se me ocurre nada que pedir. Mi versión anacoreta siempre aflora en los peores momentos.

- He acabado, por fin, "La rebelión de las masas". Os lo aconsejo. Ahora sólo me queda vencer la rebelión de las musas y poder escribir en el blog una vez al día, tal y como me propondré un día de estos.

Os deseo, como de costumbre, un 2008 imperceptiblemente menos feliz que el mío.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Yo, Mime, conmigo

Después del concierto de esta noche en San Javier, el último de la temporada hasta más ver y menos oír, nos hemos ido a cenar a un exquisito tugurio donde se servía solomillo de ternera relleno de foie cubierto de vegetales de diferentes masas mínimas autorizadas.

La cuestión es que, como pasa últimamente desde hace unos quince años, en un momento dado ha surgido el tema de conversación que todos estábamos esperando: las series de dibujos animados de nuestras infancias.

No sé si os pasa a vosotros o soy yo sólo que sufro ataques repentinos de nostalgia efervescente, pero cualquier reunión que mantenga con mis amigos generacionales, por diverso que sea su fin último, acaba con todos tralareando las sintonías de nuestras series, desde Comando G hacia adelante. Los más viejos del lugar incluso nos atrevemos con Candy Candy, pero un poco sólo.

El caso es que hoy hemos sido monotemáticos. Media hora dedicada sola y exclusivamente a los Caballeros del Zodíaco. Entre otras cosas, creo que ha podido influir el hecho de que fueran los únicos dibujos animados con doscientas ocho melodías diferentes, según el estado anímico de Seiya y sus amigos o las coyunturas belicosas en que se vieran envueltos.

Y de repente, cuando menos nos lo esperábamos, cuando ya casi no quedaban tonadillas zodiacales, nos hemos quedado atascados con el Requiem de Mime. Era Mime un Caballero del Reino de Asgard que, pese a no albergar maldad, repartía canela fina al bueno de Andrómedez, por mucho que éste tirase de la cadena. Ni siquiera mi gran amigo Andrés, capaz de emular cualquier sonido por extraño que parezca, recordaba del famoso Requiem.

Al llegar a casa, haciendo un poco de tiempo para que la ingente ingesta bajara del cardias, he encontrado en YouTube el famoso Requiem interpretado por guitarristas en número indefinido, la mayoría de ellos tan diestros con la webcam como siniestros con la guitarra.

Esta entrada carece por completo de interés, pero al menos ahora, como antes, puedo dormir tranquilo.

martes, 25 de diciembre de 2007

Robo a mano armada

A una mano armada le han robado en el día de ayer, si no pasa nada, una cartera, dos anillos, un reloj y otro anillo, valorado todo ello en, aproximadamente, doscientos treinta y cuatro euros con ochenta y siete céntimos o centavos de final.

Se trata, no obstante, de una mujer remozada que atiende al nombre de don Eusebio, soltera y sin compromiso, madre de tres espeleólogos que visten camisa de tonalidades negras o corcheas, acuden sin cita previa y se atienen a las consecuencias.

Asimismo, un grupúsculo de prestigiosos científicos no han demostrado nada en absoluto, para asombro de la comunidad económica europea y de setecientos millones de personas más que prefieren ver los toros desde la barrera o barrese.

Última hora: las 13:51h.

En cambio, no se admiten devoluciones en Francia, salvo la devolución francesa.

A todos los que vieren y entendieren, aunque no lo hagan, presten su declaración de amor dentro del plazo reglamentario.

Esto sólamente tendrá validez a partir del 15 de mayo de 1748 del presente año.

Hasta mañana.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Causas navideñas


- Porque esta noche es Nochebuena y mañana Navidad...
- Porque a mí me gusta...
- Porque en la ola de consumismo también se hace pie...
- Porque he encontrado esa foto del verdadero Nacimiento de Salzillo...
- Porque mi ciclotimia no conoce de tiempos litúrgicos y la melancolía no sólo es ni tiene por qué ser navideña...
- Porque nace el Niño Jesús y vienen los Reyes Magos...

... Os deseo, de corazón, una feliz Navidad.

El próspero año nuevo lo dejamos, si os parece, para el día 31, que no es cosa de adelantar acontecimientos.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Dos al negro, rien ne va plus

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¿Recordáis el post del año pasado sobre el torneo navideño de esgrima? Supongo que sí. Fue el que más fama trajo y sigue trayendo a mi blog. Aún hoy la gente se topa conmigo escribiendo en google "dolor de ingle". Es probable incluso que alguno de vosotros me haya cogido cariño gracias a una ingle maltrecha.

Pues este año se ha repetido y comparto con vosotros que estoy más satifecho y menos dolorido que el año pasado. Mis fibras, incluidas las sensibles, están casi intactas, y además he pasado a cuartos de final. Chema, mi primer maestro, buen amigo y mejor hideputa, me ha dejado en paños menores. Si le hubiera ganado, ahora mismo estaría creando el dominio porfinunamedalla punto com.

La final se ha disputado entre mis dos maestros, Chema y Pedro, también llamado Merencio porque es su primer apellido. Es más cubano que las amapolas y fue segundo del mundo en los ochenta, mientras yo triunfaba a las canicas en el patio de mi colegio. Dicho sea de paso, le he metido dos tocados estupendos en un asalto que nadie ha grabado (ver ingeniosísimo título del post).

Al principio del vídeo de la final se pueden apreciar nítidamente las nalgas de Ismael, casi más que cualquier otra cosa. A partir del minuto tres y pico se soluciona el problema, si es que los glúteos del Presidente de la Federación Murciana de Esgrima se consideran como tal.



Os prometo que no habrá más entradas sobre esgrima hasta, por lo menos, dos horas.

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jueves, 20 de diciembre de 2007

Futuro imperfecto

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- Mañana a las 20.30h, concierto en el Archivo Regional. Que venga quien quiera, no creo que falten notas.

- Sábado a las 8.30h, torneo navideño de esgrima. Sí, 8.30 am. Antes del meridiano (a.k.a. antes de morir).

- Sábado por la tarde, tumbarme en el sofá hasta que mis células se hibriden con las suyas.

- Domingo a las 12:30h, concierto en Ulea, provincia de Murcia.

- Domingo a las 18h, concierto en Fortuna, otra provincia de Murcia, distante y distinta.

- Lunes, viaje de ida y vuelta a Almería.

- Lunes por la noche, Nochebuena y muerte por agotamiento e hidrocución, sobre todo.

Se admiten comentarios compasivos, asertivos, interrogativos, admirativos y de libre configuración. Permitir más sería abusar.

El que abusa no es traidor.

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